LACANALAIRE: OBERTURA

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Con Colette Soler al final del Seminario, París, Julio 2013

… es estrictamente imposible formular una pregunta sensata en el lenguaje usado por esta comunidad; uno tendría que tener la desvergüenza del Hurón o el descaro grotesto del niño de El Emperador Desnudo para hacer la observación correspondiente. Esta sería, sin embargo, la única manera de abrir las cosas a la discusión allí.

Jacques Lacan, 1956

Déjenme relatarles lo que considero el nodo central de mi experiencia en el Segundo Seminario en Inglés del Grupo de Investigación de las Formaciones Clínicas del Campo Lacaniano, llevado a cabo en París en Julio de 2013 (Second English Speaking Seminar of the Research Group of Clinical Formations of the Lacanian field. Paris, July 6, 7, 2013), cuyo título fue Los Nombres del Padre y los Padres (The Name of the Father and Fathers).

Para este encuentro, cada uno de los miembros del grupo de presentadores eligió una formulación de Lacan para ser comentada. Colette Soler, iniciando la tarde del sábado 6 de Julio, tomó un párrafo del Seminario XXII: RSI, de la clase del 21 de Enero de 1975.

14.30 / 17.30
COLETTE SOLER, Chair, Radu Turcanu

Séminaire R.S.I. De la leçon du 21 janvier 1975
“Il faut que n’importe qui puisse faire exception pour que la fonction de l’exception devienne modèle, mais la réciproque n’est pas vraie — il ne faut pas que l’exception traîne chez n’importe qui pour, de ce fait, constituer modèle”.

Seminar R.S.I., from the lesson of January 21 1975
“It is necessary that anyone can make an exception in order that the function of the exception becomes a model, but the reverse is not true—the exception mustn’t hang about with just anyone, for it thereby constitutes a model.”

De acuerdo a sus palabras, eligió este punto por considerarlo crucial: la excepción se convierte en el modelo, pero ser una excepción no es suficiente para ser un modelo.

Para darle contexto a esta idea, articuló su discusión con la pregunta ¿qué es lo que constituye a un buen padre? En el sentido de ¿qué hace que un padre cumpla adecuadamente su función? Su respuesta, basada en el comentario del texto es que quien se encuentra en la posición de padre debe ser discreto en torno a su resolución síntomática. Este sería el gran reto para cualquiera que se confronte con la crianza, desarrollar lo simbólico al punto de poder sostener la función.

Por supuesto, podría pasar unas buenas páginas desarrollando el punto, pero prefiero ir al grano. La discusión de Colette Soler se basó en dos ideas conocidas por todo psicoanalista lacaniano. La primera, que Lacan disoció de manera radical al sujeto de lo biológico. No se es hombre por tener pene, como no se es mujer por tener vagina. El aparato teórico de Lacan, a partir de las fórmulas de la sexuación, nos muestra que el sexo, en lo simbólico, es mucho más complejo, y se relaciona con posiciones – masculina y femenina – determinadas por la función fálica.

La segunda idea, es que el Nombre del Padre, como función, se encuentra en lo simbólico. Tal y como se deduce del comentario de Soler, en la estructura, el padre, el garante de la Ley, podría ser un tío, como sucede en algunas sociedades. ¡También podría ser una mujer! Esto no lo dijo la ponente, pero fue mi asociación a partir de lo que ella dijo: piénsese en Elizabeth I de Inglaterra y en cómo pudo colocar a un lado su vida privada – ser discreta en su resolución síntomática – para mantenerse como la soberada del reino, para ser exitosa en la implantación de la Ley.

Fue acá que no pude contenerme, y sabiendo de la larga trayectoria de la presentadora en la vida institucional del psicoanálisis, tanto como constatando su erudición a la hora de comentar los textos de Lacan, me atreví a formular mi pregunta:

Con estas dos ideas, la de la sexuación como expresión de la disociación entre sujeto y biología y la del Nombre del Padre como una función en los simbólico, usted ha servido la mesa para una discusión fructífera en torno al asunto de la homoparentalidad (v.g. cuando los matrimonios del mismo sexo deciden tener hijos). Por eso le pregunto: ¿qué cree que suceda con los psicoanalistas que a la hora de abordar este tema pierden los papeles, argumentando hacia el lado negativo de la homoparentalidad, hacia el por qué no debería suceder?

Desde ya les adelanto que agradezco, primero, que toleraran el modo en el que formulé la pregunta y, segundo, el tiempo que los panelistas dedicaron a responderla. Claro, no fue un recorrido directo. De hecho, y frente a la incomodidad inicial, mi respuesta ese día fue que mejor la dejábamos para el domingo en la tarde, durante el espacio abierto para la discusión.

Al día siguiente, Colette Soler tomó la palabra para responderme: “Vamos a ver si entiendo la pregunta. Se refiere a qué sucede cuando un psicoanalista no está de acuerdo con los modelos alternativos de familia”. ¡Noten el desplazamiento de “por qué pierden los papeles” a “cuando no está de acuerdo” o de “homoparentalidad” a “modelos alternativos de familia”! Por supuesto, no pude sino replicar:

“Me parece muy interesante el modo en el que reformula la pregunta. Todos sabemos lo que pasa cuando un psicoanalista no está de acuerdo con los matrimonios del mismo sexo y la homoparentalidad: escribe sus opiniones personales haciéndolas pasar como planteamientos teóricos. Mi pregunta es precisamente esa, por qué no pueden sostener la posición del analista frente a este fenómeno social”.

Lo que vino a continuación fue una discusión entre tensa y estimulante, acerca del papel del psicoanalista en el horizonte de nuestra época. Fue muy interesante escuchar a Colette Soler decir cosas como “bueno, es un tema complejo, porque un psicoanalista puede sentir la necesidad de escribir en contra del matrimonio gay y eso podría ser parte de su papel como psicoanalista” (lo que plantea una interrogante cuya respuesta he venido articulando desde entonces: ¿es que acaso todo lo que dice un psicoanalista procede de la posición del analista?).

Al final mi pregunta fue respondida. Otro de los panelistas concluyó que los psicoanalistas también tienen prejuicios, que el matrimonio del mismo sexo es relativamente nuevo y potencialmente amenazante y qué cada psicoanalista hace lo que puede a la hora de teorizar al respecto.

Dado que el seminario se refería a Los Nombres del Padre y los Padres, yo no puedo sino estar honrado por el tiempo dedicado a responder mi pregunta. En lo personal creo que el tema de la homoparentalidad es complejo y que los verdaderos problemas están más allá de la reacción desde lo imaginario, desde esa fantasía según la cual hay algo destructivo o amenazante en el hecho de que dos personas con genitales similares formen familias. Hay que ir más allá de este velo si queremos empezar a articular las implicaciones de este “callejón sin salida” de los tiempos que corren.

Cierro mi relato diciendo que algo parece haberse movido con la discusión, al menos de mi lado. Desde ese evento, y quizás gracias a él, he retomado la investigación, como la que se suele activar al formar parte de un cartel. Ya les contaré. De eso tratan mis próximas entregas.

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