“Recepción”: El Sueño de la Familia

London Eye

London Eye

 

Un internauta postea el siguiente sueño:

– Huésped: Hola, ¿será que venden tickets para el London Eye?

– Yo: sí, por supuesto, y con descuento. ¿Cuántos niños y cuántos adultos irían?

– Huésped: somos dos adultos y tres niños.

(En medio del sueño, mi lado alerta y consciente del absurdo entra en mi defensa y me avisa que todo se trata de un sueño y que debo descansar, que deje ir eso).

– Yo: bueno, señor, realmente no estoy trabajando, ya estoy durmiendo; sin embargo se los venderé por esta vez. ¿Quiere pagar con efectivo o tarjeta?

Para analizarlo le propongo que me envíe sus asociaciones a los elementos centrales del sueño:

  1. The London Eye: “vista y altura. Pagar dinero innecesariamente, pod, lentitud, vuelta, girar, atracción tonta“.
  2. Dos adultos y tres niños: “familia. Dos de las tres veces que fui (al London Eye) fue con familiares que me vinieron a visitar. A pesar de que me parece aburrida la atracción, buenos recuerdos están asociados a ella“.

También le pregunté que título le pondría al sueño. Me dijo que “recepción”.

Aunque nuestro soñante no se extienda en las asociaciones, hay suficiente material para saber de qué va el sueño. En principio, vemos que ambos significantes, ‘London Eye’ y ‘familia’, se encuentran relacionados. Esta noria, o rueda de la fortuna, es una atracción familiar.

En este punto no puedo dejar de pensar en la simbología de la carta del tarot que lleva el mismo nombre.

10-Wheel

La Rueda de la Fortuna es una carta que representa, entre otras cosas, las vueltas de la vida, los golpes de azar, el hecho de que a veces estamos bien y a veces mal en un continuo devenir. Así pues, la London Eye representa de manera particular los contenidos generales de la carta.

El huésped quiere montarse con su familia en la noria, lo que yo entiendo como que una parte de la personalidad aspira a los placeres de la rutina familiar; el día a día de la esposa y los hijos con los avatares de la vida del hogar. Sin embargo, otra parte, la consciente, reconoce que debe descansar, dejar ir eso.

¿Sabe el lector que nuestro soñante acaba de terminar su matrimonio? Además de las asociaciones, fui confiado con los detalles de la separación. En resumen, ella cambió de plan de vida. Los miembros de la pareja dejaron de caminar en la misma dirección (con lo que ‘London Eye’, como significante, vendría a representar también este gran cambio).

Es comprensible entonces que haya que tomarse un tiempo; hacer el duelo y sanar las heridas. Pero, atención, el sueño indica que nuestro amigo permite el acceso a la atracción, pese al reconocimiento de que está libre (léase soltero).

Estamos ante un sueño positivo, pues indica la recuperación de la esperanza en ese proyecto personal llamado “hombre de familia”. Este proyecto, como todo, tiene un precio (¿efectivo o tarjeta?); un precio que se paga al momento (‘efectivo’) o en el futuro (‘tarjeta’). No puedo sino pensar que nuestro soñante se debate entre confiar de nuevo o no, o más específicamente, entre lanzarse de una, ahora, o esperar un poco mas. Lo que nos lleva a lo más interesante de esta interpretación: basado en este desarrollo estoy seguro que nuestro soñante ha conocido a alguien que le está haciendo latir el corazón.

Anuncios

RELÁJATE: EL SUEÑO DE LA PLAYA

Norman Rockwell Triple Autoportrait, Triple Self-portraitAl comentar este sueño de una persona que me sigue en twitter, quiero aprovechar la oportunidad para destacar cómo en las relaciones 2.0 se dan los mismos fenómenos que en la vida cotidiana, la 1.0. El medio cambia pero las mentes siguen siendo las mismas; funcionando siempre del mismo modo.

De manera general conocemos a alguien y, a falta de información, comenzamos a asumir, intuir… a proyectar nuestra fantasía. Eso que depende de elementos concretos (e.g. “esos ojos me inspiran ternura”, “se ve que es inteligente”) se vuelve difuso en los encuentros virtuales y, paradójicamente, la falta de señas hace que sea más fácil proyectarnos (¿cuántas veces no nos hemos decepcionado de conocer en persona a alguien que durante nuestros encuentros por Internet imaginábamos completamente distinta?). Mientras menos podamos identificar las características del otro, más rápido nos proyectaremos, colocando allí afuera lo que, en última instancia, nos pertenece.

Ese es el “truco” del psicoanálisis. Un profesional entrenado en la técnica de suprimir su propia subjetividad – mantener la cara de póquer – señala a quien se sienta en su diván quién (o qué) es ese Otro que el analizante engancha en la figura del analista. Este desplazamiento, la actualización de relaciones primordiales en la relación analítica, es lo que se conoce como transferencia y es lo que sostiene al proceso de análisis. El psicoanalista, si se coloca en la posición que corresponde, sólo le interesa la verdad de ese sujeto y no se entristece, ni se molesta… no demanda nada salvo que ese que se acuesta en el diván se entregue a la experiencia de la asociación libre.

Lo curioso es que desde la perspectiva del analizante, el psicoanalista debería saber lo que le pasa; “dígame lo que tengo”, “cuál es mi diagnóstico”, “qué es lo que piensa de mí”, “¿soy normal o estoy muy loco?” serían las formas más obvias de esta pretensión, a saber, que el analista sabe. Se dice entonces, que el analista es colocado por el analizante en en el lugar supuesto-saber.

El lugar supuesto-saber, “hay alguien que no soy yo que sí sabe sobre mí”, puede aparecer proyectado en sueños. Por eso me he permitido este rodeo, para dar contexto al sueño en cuestión en este post.

Te vi en una casa de playa. Junto a otras personas mirábamos el mar pero ninguno entró a bañarse. Tú estabas contento con otro grupo de mujeres y me decías “anda ponte el traje de baño y toma el sol”.

Comencemos por los elementos clave: una casa de playa, personas mirando el océano pero ninguno se baña, mi persona, la relación con el grupo de mujeres y con la soñante y la orden y el mensaje con el que termina el sueño.

La persona que tuvo este sueño no sabe mucho mí, aunque sabe que soy psicólogo y que interpreto sueños. A propósito de esto, mi presencia en su sueño indica algo de ella, no de mí; es una fantasía proyectada. Los sueños siempre hablan del soñante, no de las personas que aparecen en el sueño.

De igual forma, para la interpretación lo más importante es la asociación libre del soñante. En estos posts, sin embargo, me aventuro a lanzar algunas ideas a modo de hipótesis de trabajo.

Lo primero que me llama la atención es la ubicación: la playa, el mar, y el hecho de que los protagonistas no se aventuren a meterse al agua. La mayoría de las veces resulta útil pensar en el mar como el inconsciente. “Ninguno se baña”. Entre esas partes internas, las personas, y el mar, hay una distancia, se encuentran separadas. El sujeto se encuentra dividido y el sueño anuncia que hay contenidos inconscientes que podrían aparecer. ¿Qué pasaría si esas personas se bañan en el mar, entonces?

A la vez, yo aparezco contento con otro grupo de mujeres. Este es el lugar supuesto-saber y la imposibilidad de alcanzarlo (“está con ellas y no conmigo”), a la vez que se obtiene una orden – ponte el traje de baño – y un consejo que, en última instancia, puede traducirse en “relájate”. El comando sobre el traje de baño podría ir en varias direcciones; por un lado, a desestimar la seducción, a la vez que la sugiere y por el otro, el de ponerse el traje apropiado para la ocasión. Podría decir una que otra cosa acerca de cómo se percibe a sí misma esta persona; pareciera que, conscientemente, no confía mucho en sí misma. Casi estoy tentado a decir que, aunque dividido, no quiere saber. Limitémonos a decir entonces: prepárate para hacer tu trabajo pendiente y relájate.

Cambiemos de lenguaje para hacer más accesible la cosa. Las partes de un sueño, de acuerdo a la psicoterapia gestalt, son partes del mundo interno que aparecen proyectadas. Ese Carlos sería una proyección de lo que algunos llamarían “el terapeuta interno”. Si seguimos con la idea de la autoconfianza, ésta se encuentra proyectada en otros, y parte del proceso sería recuperarla; tomar consciencia que de ella nadie, salvo ella misma, puede saber.

Este proceso podría empezar investigando qué es todo eso que la soñante ha puesto en mí; cuál es su fantasía respecto al Carlos de carne y hueso. Un terapeuta gestáltico propondría algunos ejercicios para reapropiarse de la proyección; para empezar a asumir esa sabiduría interna, esa posibilidad de autoconocimiento. Desde el psicoanálisis lacaniano, yo diría que ella está en transferencia y, si yo fuese su analista, que no lo soy, la invitaría a pasar del sillón de las sesiones preliminares al diván. A empezar a bañarse en el mar, como quien dice.

Por otra parte, y esto tiene que ver con el hecho de que ella no es mi cliente pero probablemente está en alguna forma de psicoterapia, el mensaje es claro: tómatelo con calma. Conocerse a uno mismo implica aprender a seguir el paso del self, del sujeto (o cualquiera de los otros nombres que se usen de acuerdo al modelo del profesional), antes que imponer el ritmo de la consciencia, de las presiones del “ya debería haber resuelto esto”, “yo debería controlar tal cosa” o “si me apuro terminaré más rápido”.

El tiempo de la terapia o del análisis no se determina. Uno se lanza a la aventura (¿al agua?) y lo mejor es no buscar, porque en el camino siempre algo se encuentra. Tarea: leer el poema de Kavafis, Itaca.

HACERSE HOMBRE: EL SUEÑO DEL SEXO ORAL

el modelo griego de la masculinidad

El “modelo griego”: los Sambia tienen una idea de hacerse hombre similar a la de los griegos antiguos.

Recomienda Carl Gustav Jung que para trabajar el nivel arquetipal de los símbolos, ese donde los significados se corresponden a lo más universal de la experiencia humana, lo mejor es estudiar los mitos y los cuentos infantiles, en particular, tanto como Antropología y Religiones Comparadas, en general. Esto debido a que la “mente natural”, como él la llama, se expresa del mismo modo que el pensamiento de los niños o las culturas aborígenes. Somos irracionales, en esencia, y la razón surge como un resultado posterior, tanto en el plano individual como en el colectivo.

Esa, al menos, es su teoría, la cual parece encontrar fundamento en la práctica clínica, especialmente en la interpretación de los sueños. Para mostrárselos déjenme primero contarles una historia real (que pueden confirmar con los libros del antropólogo Gilbert Herdt; también pueden profundizar en el tema leyendo este artículo sobre las relaciones homoeróticas rituales en los pueblos melanesios):

guardians of the flutes

Los Sambia, una tribu de Papua Nueva Guinea, se conocen por sus “rituales de masculinización”. Por diversas razones – ser un pueblo guerrero una de las principales –, los Sambia consideran importantísimo el hecho de hacerse hombre y, por esto, su cultura dispone de una serie de rituales de iniciación, en donde “se hace crecer al muchacho” para “transformarlo en hombre”. Para esto, primero se le separa de la madre para que viva en la “Casa de los Solteros”. Allí su cuerpo alcanza la madurez biológica, mientras recibe tratamientos ceremoniales y, lo más importante, recibe la esencia de la masculinidad a través de la ingesta del semen de los mayores.

Así es. Dentro del pensamiento de los Sambia, si en la primera infancia se recibe la leche de la mujer; los muchachos, para crecer como hombres, deben recibir, también, la leche de los hombres.

Independientemente de nuestra opinión al respecto, los Sambia amplifican para nosotros lo que pasa en la mente masculina respecto a la masculinidad. En nuestra fantasía, la masculinidad es un logro, el cual implica la separación y la diferenciación de lo femenino.

Recordé esta historia cuando un joven me contó el siguiente sueño:

“Aparecí en una oficina y ahí estaba él. Le comenté que estaba pasando por un momento de desmotivación porque no he encontrado una relación. Me pidió que me recostara y después él ya estaba completamente desnudo, y yo comencé a hacerle sexo oral. Minutos después eyaculó, pero yo seguí haciéndole sexo oral hasta que volvió a tener otra erección y eyaculó por segunda vez”.

En el plano literal, este sueño pone en el tapete un hecho obvio incluso para el mismo soñante: el joven es gay y se siente atraído por el otro, un hombre mayor al cual admira por su “brillantez, inteligencia, cultura” y por “la libertad con la cual se expresa”. Ahora bien, esto lo sabemos porque la persona en cuestión me lo dice cuando pregunto un poco acerca del sueño. De hecho, él se queda en este nivel, sin notar que los sueños sexuales rara vez se refieren a algo sexual. Cualquier joven heterosexual pudiese tener un sueño similar y la única diferencia sería que en el caso del heterosexual, las imágenes no lo activarían sexualmente, como si lo hicieron con este muchacho (“Me desperté acelerado”).

¿Pero si no es de sexo, de qué va este sueño? Para algo les cuento la historia de los Sambia. Lo primero que podemos notar es el valor del semen como elixir. Este muchacho necesita apoyo, un apoyo que se relaciona con cómo ser hombre y hacer cosas de hombre (como conseguir una pareja). Su mente recurre a una persona que admira y de la que se imagina que tiene una experticia de la que él carece. Si el sueño, como dice Freud, es la satisfacción alucinatoria del deseo, pues lo que este sueño muestra es el intento alucinatorio por satisfacer el deseo de ser hombre en un muchacho inseguro de sí mismo. Es importante notar, en este punto, que de acuerdo a la lógica del sueño, el muchacho necesita de una doble dosis del elixir de la masculinidad.

Creo que un junguiano diría algo como “tu inconsciente te está enviando esas cualidades que necesitas”. Yo, que soy menos platónico, diría que el sueño nos habla de lo que es necesario desarrollar a través de la terapia. De manera que me ocuparía por precisar qué transmite ese semen, qué cualidades tiene ese hombre mayor que el muchacho cree no tener.

Hemos hablado acá de dos niveles de interpretación, el literal y el arquetipal. Hay un nivel intermedio que requiere del aporte de quien sueña. En este nivel, preferido por los psicoanalistas, se busca lo particular del significado del sueño. No es mucho lo que puedo decir yo al respecto, pues el mayor peso lo tienen las asociaciones libres del soñante. Sin acceso a esto, sólo podría decir que, quizás, el trabajo se orienta a explorar la relación con el padre, en tanto gran ausente en esta transición hacia la adultez.

Para finalizar, quiero destacar que el sueño contiene muchos otros elementos, a los cuales quizá vuelva en notas posteriores. Uno de ellos es la confirmación de que una cosa es el género y otra la orientación sexual. Estamos ante un conflicto típico de un hombre identificado como tal, independientemente del objeto que satisface a la pulsión sexual. El sueño nos deja ver las angustias masculinas referidas al paso a la adultez, independientemente de la orientación sexual del soñante.

El otro gran elemento, relacionado con la transferencia, puede ser más complejo de elaborar. Este muchacho ha tenido un sueño donde le hace sexo oral a un hombre mayor que él admira. Ese hombre, dice él, soy yo.

MAS SOBRE LA INTERPRETACIÓN DE SUEÑOS (¡y del sueño de Paolo!)

El análisis, la interpretación o el trabajo con los sueños es un campo amplísimo. En la actualidad no sólo nos encontramos con varias teorías sino, además, con modelos específicos acerca de qué se hace con un sueño. Creo que lo más interesante es que el área fue abierta para nosotros por, adivinen, Sigmund Freud, el mismo del psicoanálisis. En lo que se considera el texto fundacional del psicoanálisis – La interpretación de los sueños (1900) – Freud hace un recorrido fascinante acerca del arte de interpretar sueños, todo para fundamentar lo que será el modelo psicoanalítico que usará de ahí en adelante, no sólo para sueños, sino para los chistes, los actos fallidos y, en general, para toda producción humana.

El texto puede ser pesado de leer si el interés se centra en la parte práctica. Sin embargo, tiene ideas muy concretas para quienes se quieren formar en el área. Así, una de las ideas centrales es que los sueños deben ser tratados como jeroglíficos. Cada elemento del sueño, más que un símbolo, es un signo que representa algo de la vida del soñante. Freud pensaba que la clave era de tipo sexual y de ahí las vulgarizaciones, en el doble sentido de la palabra, de algunos diccionarios de sueños de corte psicoanalítico; jarra = vagina, corbata = pene y discusiones bizantinas del tipo “los oídos pueden representar la vagina porque son cavidades, pero también pueden representar los testículos porque son dos y están a los lados”. En fin, omitan la fijación genital de algunos psicoanalistas y quédense con el lineamiento central: los elementos del sueño se refieren a aspectos concretos de la vida del soñante.

Por eso vieron que el primer paso en el análisis demostrativo que hice unos días atrás fue identificar los elementos y las relaciones presentes en el sueño de Paolo. El universo del sueño es como un mundo paralelo que nos habla de las cosas importantes de nuestra vida diaria. Al final de aquel post nos quedaba la inquietud de qué representaba la carne roja en el sueño. Antes de proseguir y contarles lo que Paolo me comentó, les quiero enfatizar que ésta es una pregunta clave a la hora de entender un sueño: frente a un elemento particular siempre podremos preguntarnos ¿qué está representando este signo? ¿si este elemento fuese un aspecto concreto de mi vida (a veces de la personalidad, dependiendo de la relación presentada), cuál sería?

Esta era la inquietud que quedaba y que intenté adivinar sobre la base del simbolismo a la base de la carne roja (signo y símbolo son dos cosas distintas y , en mi experiencia, siempre será mucho más preciso tomar a los elementos del sueño como signos y no como símbolos).

Paolo me envió un mensaje diciendo que estaba muy satisfecho con el análisis y que, de hecho, al leerlo pudo verlo claramente: la carne se refiere a una relación de pareja en la que estaba al momento de haber soñado. De manera que si hubiese sido en el proceso de una consulta yo hubiese dicho “¿esa carne roja, qué está representando de tu propia vida?” y él hubiese respondido, “ah, es esta relación de pareja”. Con eso el mensaje queda claro: Paolo estaba disfrutando en cierto nivel de esta relación (la dimensión carnal quizás), pero no el noviazgo no estaba alimentando su espíritu; de hecho su self le decía que la relación lo estaba envenenándo (comentario al margen: ¿mijo, con quién estabas empatado? jejeje). Por supuesto, las generalidades que coloqué en aquel post siguen aplicando, sólo que ahora cobran una dimensión concreta que hacen a la interpretación mucho más útil: elige bien tus parejas. A veces el sexo es muy placentero, pero una relación, especialmente si queremos que dure, debe basarse en mucho más que las apariencias o todo aquello que la sociedad nos dice acerca de los noviazgos. Elige lo que sea bueno para ti, y no lo que se supone que debes elegir para callar la presión social. Por supuesto, la soltería puede ser una opción de vida en algunos momentos (y quizás por acá va la cosa, pues al menos en Venezuela, la presión para tener pareja es insólitamente absurda).

QUÉ DICEN TUS SUEÑOS

Introducción

Los sueños son una herramienta muy útil en el curso de una psicoterapia. Algunos terapeutas los trabajan de a uno, quizás tomando aquel que surge después que la persona toma contacto con un tema crucial durante la terapia, o como resultado de sus vivencias del momento. Así, la persona puede decir “después de la última sesión tuve este sueño…” o también, “después de hablar con mi pareja soñe con…”, entre otras tantas posibilidades. Es esta cualidad, la de ser algo llamativo – una figura – lo que permite que se les incorpore durante las sesiones.

Sin embargo, los sueños pueden también ser una parte importante del proceso terapéutico. De hecho Lacan, psicoanalista famoso, decía que a los sueños, para tomarlos en serio, hay que tomarlos en serie. Desde esta aproximación, lo que nos interesa es ver el movimiento de los contenidos oníricos; la transformación que ocurre en los escenarios, los elementos constitutivos y las relaciones establecidas entre dichos elementos. De lo que se trata acá es de seguir el paso de este desplazamiento de la energía psíquica a través de sus manifestaciones concretas en el soñante.

Los sueños son muy valiosos como para sólo apostar por unos pocos durante la terapia. De hecho, son tan valiosos que algunos terapeutas hacen terapia con sueños, exclusivamente. Cuando esta aproximación predomina, se deja de lado la cronología diurna y se enfatiza en lo que ocurre mientras dormimos. Este es el caso de muchos analistas junguianos, quienes buscan las claves del funcionamiento de una persona en esos mensajes del inconsciente llamados sueños. Desde el inicio de la terapia se le pide a la persona que lleve un registro de su actividad onírica y luego la terapia consiste en identificar los símbolos para, a partir de allí, extraer los arquetipos que configuran la vida cotidiana.

En cualquiera de estas aproximaciones, la idea central es la misma, a saber, que los sueños condensan lo que está sucediendo en el mundo interno de la persona, mostrándonos sus dinámicas y patrones de comportamiento de una manera velada, simbólica. Por supuesto, nada de esto tiene que ver con las aproximaciones de la Nueva Era, donde se pretenden encontrar contenidos mágicos, esotéricos o adivinatorios. Acá la cosa es pragmática: los sueños se elaboran con restos diurnos, pero la mente selecciona aquellos elementos que, por asociación, le permiten expresar un mensaje, una idea latente que no es obvia para la conciencia.

En psicoterapia, este mensaje existencial, deseo reprimido o idea latente (dependiendo de la teoría que guíe al terapeuta) puede descifrarse de distintas formas. A veces consiste en un ejercicio intelectual, de asociación libre por parte del soñante o de amplificación por parte del terapeuta. En el primer caso, la persona dice lo que se le va ocurriendo acerca de los símbolos; en el segundo, es el terapeuta el que basa la interpretación en su conocimiento de simbología, un conocimiento que procede de la mitología, la antropología y las religiones comparadas.

El trabajo con sueños puede ser también vivencial. Acá se encuentra el abordaje que se hace desde la psicoterapia gestalt, donde la persona narra el sueño, guiado por el terapeuta, como si estuviese ocurriendo en el presente, como si de una realidad virtual se tratara. Usando hipnosis se puede ir un paso más allá, colocando a la persona de nuevo en el sueño y haciendo las exploraciones y modificaciones necesarias para ampliar los patrones de respuesta que los sueños dejan entrever.

En resumen, hay muchas formas de trabajar con los sueños.

El sueño de Paolo

Voy a aprovechar que una persona solicitó mis servicios como “intérprete de sueños” para mostrarles cómo funciona la cosa.

Paolo me escribe:

soñé que fui a una carnicería a comprar carnes rojas para mi casa, de la cual alimenté a unos perros, que posteriormente murieron envenenados con esa comida. Lo raro era que yo también consumía esas carnes y nada me pasaba. Estaba sorprendido.

Interesante.

Veamos los elementos del sueño:

  • carnes rojas
  • perros
  • el soñante como protagonista
  • la carne envenena a los perros pero no al soñante.

Usualmente, cuando el soñante aparece en el sueño, éste representa a la conciencia. Por otro lado, los perros y, en general, los animales representan los instintos, aquella parte más natural de la persona que sueña. La casa alude a la personalidad como un todo. Con esto vamos entendiendo que hay algo que compra y consume la conciencia que no es necesariamente bueno para la parte inconsciente. De manera que esa conciencia está, a la larga, envenenando al self, esa parte representa la totalidad de la persona.

Paolo ¿qué te estás metiendo en la mente que te está envenenando?

La carne roja es un símbolo interesante. Los seres humanos necesitamos proteínas, pero en nuestro entorno actual las carnes rojas no se consideran la mejor fuente; son consideradas tóxicas, especialmente por los vegetarianos y los veganos.

En este punto necesitaríamos la ayuda de Paolo para que nos diga qué de su vida cotidiana se está expresando bajo el símbolo “carne roja”. A falta de sus comentarios, me atrevo a explorar algunas opciones: decimos que “tiene carnita”, si es algo sustancioso. Esto nos da una pista para seguir por la línea de ¿qué será eso extra que atrae, agrada y distrae a la conciencia pero que es tóxico para el ser de Paolo? Resulta muy curioso porque, al menos a primera vista, podríamos decir que a los perros les gusta la carne roja. ¡No a éstos del sueño! De manera que el asunto crucial es que hay cosas que parecen lógicas – naturales – que no necesariamente lo son. Parece que alimentan, pero en realidad matan.

Con todo esto el mensaje ya se va volviendo claro: Paolo, hay algo que te parece bueno, sabroso, pero que a la larga no te beneficia; te hace infeliz y corta en seco tu potencial, te envenena. Ejemplos de cosas que tienen esta cualidad: los chismes, el resentimiento, la autocompasión y el drama en general. Pregúntate qué estás rumiando, qué estás disfrutando que te causa malestar.

Si tuviese que sintetizar estas ideas diría: Paolo, estás dejándote llevar por ideas preconcebidas que no necesariamente reflejan tus verdaderas necesidades del momento. Presta atención a lo que realmente necesitas y sigue esos instintos, antes que ese supuesto “sentido común” que no es más que la suma de expectativas sociales que no toman en cuenta las particularidades de cada quien. Hay gente que dice, por ejemplo, “un clavo saca otro clavo”. Eso es una estupidez y es un ejemplo de cómo algo tóxico para uno mismo, puede parecer bueno a una parte limitada, el ego herido.

Sin datos concretos, sólo puedo esbozar estas generalidades. En cualquier caso, estoy seguro que Paolo está recibiendo un mensaje útil.

***

¿Quieres saber qué dicen tus sueños? Déjame saber y te explico el procedimiento para recibir tu informe personalizado.