TERAPIA PARA EL TRAUMA

image1Desde la última vez que que escribí, he asistido regulamente a esta serie de webinars que les comentaba, con los autores más renombrados del momento en el ámbito del tratamiento del trauma psicológico. La serie inició con Stephen Porges y su Polyvagal Theory y continuó con la autora que les comentaba – Sebern Fisher y Neurofeedback en el trauma durante el desarrollo. Luego vino Bessel van der Kolk, quizás el más reconocido de la lista, a quien le siguió Pat Ogden, creadora de la Terapia Sensoriomotora.

Es curioso cómo hay una serie de ideas comunes que se repiten; la primera de ellas, que es necesario desarrollar y mantener cierto nivel de relajación – disminuir la activación fisiológica y/o cerebral- para poder transformar los efectos del trauma. Por fin estamos abiertamente reconociendo que esa terapia de vieja escuela conocida como terapia de inundación, al menos en lo que respecta al tratamiento del trauma es, simplemente, barbárica. (La técnica de inundación consiste en exponerse, de manera inescapable y sostenida, al estímulo que causa ansiedad. Por ejemplo, si la persona tiene temor a una araña, se le encierra en un cuarto con arañas. Según la teoría, en algún momento la fatiga obliga a la persona a relajarse, con lo que se supone se rompe la asociación estímulo amenazante-respuesta de estrés. Toda una vuelta muy sofisticada para lo que ahora llamamos retraumatización).

Eso que Sebern Fisher comentaba de manera general, con Bessel van der Kolk, adquiere un nivel de detalle mucho más útil. De este autor destaca su talento para integrar investigación, práctica clínica y espíritu didáctico a la hora de explicar el funcionamiento del cerebro en relación al tratamiento de traumas. En este sentido me parecieron muy interesantes sus analogías (les debo los nombres de las estructuras cerebrales involucradas):

1. El detector de humo: aquellas partes encargadas de reaccionar frente a ciertos estímulos, detonando la respuesta de ansiedad como una señal para preparar al organismo frente a un posible ataque. Obviamente, estos estímulos dependen de la historia del individuo y se fijan bien sea por repetición o por intensidad emocional. Por ejemplo, cada vez que siento que una persona camina detrás de mí, mi cuerpo se tensa y mi corazón se acelera (porque he sido asaltado varias veces o porque una vez me atracaron poniéndome una pistola en la cabeza).

Van der Kolk indica que el gran avance en el tratamiento del trauma ha radicado en concentrarse en escuchar los mensajes del cuerpo y que esto se puede hacer de muchas maneras (no sólo con neurofeedback) sino con todo el arsenal de técnicas provenientes de Oriente (meditación, yoga, qigong…) tanto como, agrego yo, aquellas desarrolladas por las psicoterapias humanistas (Gestalt, Focusing, Hipnoterapia…). Estas técnicas permiten empezar a identificar los detonantes y, lo más importante, a tolerar la respuesta corporal, la cual anticipaba peligro en el pasado, pero que en el presente resulta disfuncional (asumiendo que la persona se encuentra ahora en un entorno seguro).

2. El cerebro cocinero: las partes del cerebro que conducen e integran la información. Lo crucial es que éstas dejan de funcionar cuando la activación es muy alta. Por eso las personas pueden contar lo sucedido, pero la respuesta emocional se vuelve autónoma y se presenta como síntomas corporales (ataques de pánico, presión arterial alta…) desconectados de la historia narrada. Resulta vital, entonces, disminuir la activación como vía de promover la integración psicocorporal.

3. La torre de control: se relaciona con el llamado “observador interno” en las tradiciones orientales. Es la parte del cerebro que controla las partes más primitivas, el así llamado “cerebro reptil”. La clave consiste en desarrollar tolerancia a esas sensaciones corporales para poder observarlas. El rol del terapeuta es servir de regulador del afecto, creando y manteniendo la sensación de seguridad anted de empezar a visitar esas memorias traumáticas.

Respecto a este punto, el autor hace mención a la terapia EMDR como muy interesante, pues a pesar de que no tenemos claro el mecanismo subyacente, la investigación es sólida en cuanto a lo efectiva que es. Valga aclarar acá que antes de aplicar los protocolos de EMDR se necesita desarrollar esta plataforma de relajación de la que habla van der Kolk.

Hubo muchas otras cosas interesantes que voy a dejar afuera por el momento, como la función positiva de los flashbacks, qué es la disociación y lo que él llama la terapia del sistema límbico. Ya habrá tiempo de volver a ellos. Por el momento les anticipo que el próximo post será sobre terapia sensoriomotora.

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