CÓMO MEJORAR TU SEXUALIDAD

Como tema, la sexualidad es erógena. Nos estimula, bien sea para prepararnos a proseguir con acciones orientadas a la descarga placentera, tanto como nos irrita, llenándonos de una energía que, lejos de agradarnos, nos perturba. Quizás por esto es que psicoanalistas como Joyce McDougal plantean que “la sexualidad es esencialmente traumática”. Está cargada de significados que hieren o que, por lo menos, resultan abrumadores.

Podríamos escribir un gran tomo acerca de esto. Sin embargo, este post es mucho más modesto y directo. Busca proveeer de cierta información básica y un par de herramientas para que te hagas cargo de tu cuerpo, para que aprendas ejercer tu sexualidad desde el placer y el disfrute.

¿Y qué es la sexualidad? La sexualidad, desde una perspectiva psicosocial, es la suma de imágenes, sensaciones, miedos y fantasías en torno al sexo y a lo que se considera sexual. Por eso la sexualidad es tan amplia, porque contiene diferentes capas y dimensiones, de acuerdo a lo que un grupo determinado considera “lo sexual”. De ahí que, por ejemplo, a un norteamericano le exciten más unos senos que un trasero; que los europeos, en general, tengan menos pudor cuando de desnudos frontales masculinos se trata o que en Latinoamérica la diferencia de edad entre amantes sea menos problemática que en Norteamérica. Estos entre muchos casos posibles.

El punto es que el principal órgano sexual es el cerebro -el hardware- y la cultura resulta el programa -el software- que lleva a aquel a desear unas cosas y rechazar otras. Sólo mira a tu alrededor; a un europeo le importa menos ser bisexual, mientras que los latinos, incluso los gays, tienden a sentirse  inferiores si les gusta (incluso si disfrutan) más del rol pasivo durante el encuentro sexual.

En resumen, desde antes de nacer, ya nos espera una sociedad que ha decidido de antemano cómo debería ser la sexualidad. En este sentido, el desarrollo individual, a través del proceso de socialización, pasa por  inocular esas creencias que luego se transforman en actitudes las cuales, para bien o para mal, canalizan nuestros deseos sexuales. Para muchos, este cauce resulta un tanto opresivo, pues el cuerpo no conoce de “deberías” sino del placer en su forma más básica. En tanto organismos, somos hedonistas, esto es, buscamos el placer y evitamos el dolor. Por supuesto, incluso la noción de placer y dolor, a estas alturas, resulta relativa hasta cierto punto, pues depende de cómo nuestro cerebro codifica a las sensaciones corporales.

Así las cosas, el problema básico del disfrute pleno de la sexualidad se ubica en el conflicto entre lo que se piensa (creencias que muchas veces son limitantes) y lo que se desea (en términos de sensaciones corporales buscadas como forma de generar descargas placenteras). Ejemplos hay miles: el hombre que no se permite explorar sexualmente con su esposa porque en su cabeza existe la creencia del amor como algo “puro” y del sexo como algo “sucio”; la mujer que no alcanza el orgasmo porque eso es de “baratas”; el joven o la muchacha que se siente culpable porque desea explorar el placer anal…

El manual de instrucciones que nos provee la cultura respecto al cuerpo es siempre limitado y es nuestro deber, como sujetos pensantes y autónomos, evaluar esas creencias que recibimos, analizar a quién convienen (y a quien no) y determinar si queremos seguirlas (o no).

Pensando en este ejercicio de la libertad individual y en el acto emancipatorio de tomar posesión de tu cuerpo, he creado para ti dos audios que te ayudarán a conquistar el disfrute pleno de tu sexualidad (entre otras cosas). Puedes escucharlos por separado, aunque lo mejor es que los combines, para desarmar a ese mojigato interno que nos inoculan a lo largo de nuestro desarrollo.

Comienza por el audio llamado AUTOACEPTACIÓN (haz click sobre esta oración y busca en la página que aparece el segundo audio en la columna derecha). Escuchalo una vez por día durante 1 semana. En esa misma página encuentras información sobre qué son estos audios, cómo y por qué funcionan. Escúchalo luego 1 vez por semana por 2 o 3 semanas más. Esta es una estrategia para reforzar ese nuevo hábito que estás instalando, el de ejercer tu sexualidad para el disfrute (dejando atrás ese autocastigo absurdo). Recuerda: los audios abrirán tu mente a la posibilidad de hacer con calma y tranquilidad aquellas cosas que te gustan, y a dejar pasar aquellas que no disfrutas. El objetivo básico es, simplemente, reforzar tu autonomía y tu capacidad para tomar decisiones sobre qué hacer (y qué no) con tu cuerpo.

Puedes continuar la conquista con este otro audio, LIBERA TU SEXUALIDAD. Sigue las mismas instrucciones. Verás que vale continuar el viaje, ahora haciendo una pequeña inversión. Tu mente se abrirá y, con este cambio natural en tus creencias, empezarás a expandir tu repertorio, sintiéndo la comodidad, la seguridad y la tranquilidad de estar en tu propio cuerpo. Relajación, disfrute y placer, esas son algunas de las metas que alcanzarás cómoda y naturalmente usando estos audios.

¡Por supuesto que puedes explorar los demás audios de la página o la tienda! Puedes revisar frecuentemente el sitio en busca de actualizaciones ¡e incluso sugerir temas que quisieras dominar con la ayuda de estas herramientas! Sólo deja tu comentario acá, bien sea para contarnos qué te parecieron, qué cambios obtuviste y en cuáles otras áreas te gustaría recibir apoyo.