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CÓMO EJERCER LA PSICOLOGÍA O LA PSICOTERAPIA EN CANADÁ

Con frecuencia me consultan acerca de cómo ejercer la psicología o la psicoterapia en Canadá. Por eso he decidido hacer este post. Por supuesto, está escrito desde la perspectiva de un counsellor quien, además de conocer el sistema canadiense, tiene experiencia de primera mano en lo que a llevar una práctica se refiere. Nada de lo que diga acá equivale a un consejo legal; los datos aportados son estrictamente informativos y basados en las regulaciones vigentes hasta Abril de 2012 para la provincia de Ontario.

En resumen estos son los pasos:

1. BRIDGE TRAINING PROGRAM

Si estudiaste psicología (o alguna carrera relacionada con la salud mental), la manera más conveniente de insertarte en el mercado laboral canadiense es a través del Bridge Training Program (BTP), allí encontrarás la formación académica para la práctica de salud mental en Ontario, el apoyo para que desarrolles el lenguaje y la comunicación específica de la ocupación, y la formación clínica supervisada para que tengas la famosa “experiencia canadiense”. Si optas por este programa, puedes prescindir de los pasos siguientes (porque el programa te guía en este sentido).

2. WORLD EDUCATION SERVICE

Si quieres hacer todo por tu cuenta, empieza por revisar la página de World Education Services (WES) para que evaluen tus credenciales. Esta agencia emite un documento reconocido oficialmente que indica a qué equivalen tus estudios. Lee bien porque todo lo puedes hacer por Internet.

Te recomiendo que incluyas el servicio de traducción (solo es cuestión de marcar la opción cuando pagas por el servicio). En este sentido, no gastes dinero en traducciones hechas en tu país de origen. Al llegar acá descubrirás que te pedirán traducciones hechas por personas certificadas en Canadá para tal fin. Claro que en tu país puedes encontrar traductores certificados por Canadá, pero en el caso de Venezuela, por ejemplo, donde la economía es tan absurda, notarás que te sale más económico hacerlo acá en Canadá que allá.

No pierdas tiempo y dinero con los apostillados de títulos y otros documentos. Acá ni se fijan en eso.

Si la validación la haces porque tienes pensado estudiar en la Universidad de Toronto, no uses WES sino esta oficina. Lo que gastes allí luego te lo descuentan del pago de la matrícula.

3. THE COLLEGE OF PSYCHOLOGIST OF ONTARIO

En Canadá, la psicología es una profesión regulada por el gobierno, es decir que, por ley, deben cumplirse ciertos requisitos. En la provincia de Ontario (las regulaciones son provinciales, no federales), para llamarte psicólogo debes tener un doctorado en psicología. Si tu nivel es de maestría puedes considerarte asociado psicológico (psychological associate), luego de registrarte en el colegio. Si, como en el caso de Venezuela o México, eres un licenciado, eso no te habilita para ser psicólogo en Canadá, necesitas tener al menos el nivel de master, para una habilitación parcial, e idealmente el nivel de doctorado.

Si tienes maestría o doctorado, revisa los requisitos del colegio de psicólogos de Ontario. Inscribirte ahí es el siguiente paso luego de evaluar tus credenciales. Para trabajar con clientes/pacientes, tu doctorado debe ser en psicología clínica aplicada o counselling. Otros postgrados no te habilitan, ni siquiera el de psicología clínica si es de orientación teórica o de investigación.

4. THE ONTARIO ASSOCIATION OF CONSULTANTS, COUNSELLORS, PSYCHOMETRIST AND PSYCHOTHERAPIST (OACCPP)

Si no cumples con los criterios anteriores aún puedes trabajar como counsellor o psicoterapeuta. Con las equivalencias de WES y con la traducción de tus credenciales clínicas (formación en psicoterapia, práctica supervisada, etcétera) solicitas la membresía en esta asociación gremial. Revisa los pasos en la página de la OACCPP. Todo puedes hacerlo por fax y/o por correo.

Con esto estás listo para buscar trabajo, sólo es cuestión de que te des a conocer. En este sentido el networking es lo más importante. Forma parte de grupos comunitarios, advisory committees, grupos de networking para profesionales, haz talleres y cursos y, por encima de todo, voluntariado en tu área… No solo desarrollarás experiencia sino que es a través de las relaciones personales que tu hoja de vida será considerada por algún empleador.

Claro, también puedes apostar por la práctica privada (con todos los desafíos que eso supone). En ese caso, continua con el siguiente paso.

5. LIABILITY INSURANCE

Con la membresía de la OACCPP puedes adquirir el seguro de responsabilidad profesional (liability insurance), el cual te protege en caso de que un client/paciente te demande. La información sobre el corredor de seguro viene en el paquete que te envían cuando te asocias.

Si tienes este seguro y apuestas por la práctica privada, sólo es cuestión de montar tu oficina y promoverte para que empieces a recibir clientes/pacientes. Atención: necesitas sólidas destrezas de mercadeo si optas por esta vía. Mi percepción es que la gente acá suele ser muy privada respecto al uso de terapeutas, de manera que, aunque seas bueno, es poco probable que los clientes/pacientes te lleguen por el de boca en boca. Debes enfocarte, sobretodo, en la presencia web y en la referencia de otros profesionales o los servicios de referencia.

Hasta este año era posible ejercer de manera privada con el respaldo de la OACCPP. Sin embargo, esto va a cambiar pues la psicoterapia está en vías de convertirse en una profesión regulada. Por eso, vete preparando y si has seguido esta ruta revisa el paso siguiente.

6. THE TRANSITIONAL COUNCIL OF THE COLLEGE OF REGISTERED PSYCHOTHERAPISTS AND REGISTERED MENTAL HEALTH THERAPISTS

En la página del Transitional Council conseguirás los requisitos para ir preparando tu portafolio y registrarte como psicoterapeuta o terapista de la salud mental. Es la realidad inmediata de la práctica de la psicoterapia en la provincia y está muy próxima a implementarse. La mejor recomendación que puedo darte es que, si te interesa aprovechar esta transición, hagas los pasos anteriores lo más rápido posible y aproveches el granparenting, o proceso de certificación de los primeros psicoterapeutas. Siempre es más sencillo certificarse con la primera camada que con las siguientes. Como puntos importantes, una vez que se implemente la regulación, la practica privada estará reservada sólo a aquellos profesionales que hayan tenido cierto mínimo de horas de trabajo clínico supervisado en Ontario. De hecho, como parte de los requisitos necesitas tener horas trabajadas en Ontario, con lo que se limita el registro para recien llegados o newcomers. Así que si tu meta es trabajar en la práctica privada, debes seguir los pasos anteriores que te he mencionado.

Espero que este mapa te sirva para orientarte. Para cualquier detalle adicional o preguntas más específicas de tu situación, puedes solicitar mis servicios como counsellor, cara a cara si estás en Toronto, o virtual si estás en otro lugar. En éste último caso, el pago de honorarios lo manejo a través de PayPal. Recuerda que las consultas sobre inmigración sólo pueden ser hechas a abogados o consultores de inmigración y que mis servicios se ubican estrictamente en el apoyo psicosocial y la consejería.

MEDITACIÓN Y SALUD MENTAL: ESTADO DEL ARTE

A lo largo de la historia de Occidente, muchas personas se han acercado a la meditación. La mayoría de ellas por la vía del desarrollo espiritual. En la actualidad, sin embargo, sus beneficios son reconocidos también por la medicina en general y por la psicoterapia en particular, cada día con más fuerza.

Así es. El grueso de la investigación científica aporta datos que validan a la meditación como una herramienta útil para casos que incluyen condiciones crónicas, trastornos de ansiedad, depresión, junto a otros problemas emocionales.

En términos generales, la meditación es una práctica por la cual se entrena la mente, para generar ciertos estados de conciencia, con miras al logro de ciertos beneficios. En su dimensión espiritual el objetivo último es “alcanzar la iluminación”. En su dimensión terrenal la meta suele ser mucho más modesta, relacionada con lograr cierta paz mental y, por supuesto, con la eliminación de síntomas de naturaleza emocional.

Meditar es muy fácil, aunque se requiere de un guía o entrenador, especialmente al principio, cuando es importante adquirir la técnica e identificar las señales de que se ha alcanzado ese estado mental que la caracteriza. Sin embargo, hay que tener cuidado pues, en este mundo globalizado, podemos encontrar variantes de la meditación que no calzan en la descripción o los usos de los que hablo. Meditación es un término amplio, el cual tiene, además, varias acepciones.

De manera que no, acá no me refiero a ponerse a pensar sesudamente acerca de un problema (“estoy meditando acerca del mejor modo de zafarme de mi pareja”) ni tampoco en muchas de las meditaciones provenientes de la nueva era, cargadas de visualizaciones con intenciones curativas (“imagina tu tercer chakra abriéndose y notando como tus problemas sexuales desaparecen”) o devocionales (“imagina que tu ángel de la guarda te protege con su manto de luz”).

La meditación que ha encontrado mayor soporte y difusión en el ámbito de la salud es la llamada Meditación de Atención Plena (Mindfulness Meditation) o meditación zen, donde el practicante se sienta “cómodamente y sin hacer nada”. La práctica consiste en focalizar la atención en la respiración y en aceptar lo más inmediato de nuestra experiencia, las sensaciones corporales. Se reconoce que no vamos a dejar de pensar, y el entrenamiento consiste en observar esos pensamientos sin seguirlos, como quien mira un nube cuando cruza el cielo. La respiración sirve de ancla, y si nos descubrimos siguiendo los pensamientos (imaginando escenarios futuros o recordando eventos pasados) gentilmente reconocemos que forma parte de nuestra naturaleza, mientras inhalamos lenta y profundamente y volvemos a concentrarnos en el ritmo de nuestra respiración.

Para los interesados, puedo recomendar una serie mínima de libros para ponerse a tono con el tema:

  1. Lenoir, F. (2000). El budismo en occidente. Editorial Seix barral. Este libro provee un excelente marco histórico para comprender la presencia del budismo, y su técnica por excelencia – la meditación – y cómo éstos se han ido integrando a la sociedad occidental, en olas que vienen desde siglos atrás.
  2. Watts, A. (1992/1961). Psicoterapia del Este, Psicoterapia del Oeste. Editorial Kairós. Un clásico que compara el modo de obrar occidental (centrado en la ciencia) con el propio del oriente (y su énfasis en la contemplación), en lo relativo al manejo del salud mental. Allan Watts es uno autores más importantes de la segunda mitad del siglo XX, en lo que se refiere a la difusión del budismo, la meditación y el yoga.  Cualquier texto de este autor es altamente recomendado.
  3. Kabat-Zinn, J. (2007). Vivir con plenitud las crisis: Cómo utilizar la sabiduría del cuerpo y de la mente para afrontar el estrés, el dolor y la enfermedad. Editorial Kairós. Este autor es el principal difusor contemporáneo de la meditación de atención plena como coadyuvante de la salud. La labor de este Doctor en Biología Molecular, condensada en un programa de entrenamiento en meditación que dura 8 semanas, ha revolucionado al sistema de salud en Norteamérica, al punto que muchos hospitales ofrecen este programa para personas con problemas físicos o emocionales.

Dada esta lista, debo enfatizar que lo más importante es la práctica. Entre leer y no practicar, o practicar y no leer, es mucho mejor la segunda opción (¡imagínense cómo será de importante la práctica que yo, lector voraz, sugiera dejar a un lado la lectura!). El conocimiento intelectual sin la práctica nos dejará en la posición de poder hablar sobre la meditación, sin tener lo esencial, la experiencia de haber meditado. Leer no va a calmar nuestra mente, ni va a fomentar la calma o la paz mental que se logra cuando cerramos los ojos y nos conformamos con estar en contacto con nosotros mismos. Esa es, al final, la única promesa que nos ofrece la meditación de atención plena, la de estar presente con nuestro presente. Los beneficios relacionados con la salud mental se derivan en su totalidad de este cambio de énfasis, donde se pasa del hacer al contemplar.

¿QUÉ ES LA TERAPIA ORIENTADA A SOLUCIONES?

Una colega muy querida me preguntó a qué me refería cuando en mis tarjetas de presentación colocaba que ofrezco “psicoterapia orientada a soluciones“.

La pregunta es muy pertinente, pues lo común es que el servicio profesional de un psicoterapeuta se ofrezca de manera genérica (v.g. “practica privada de la psicoterapia”) o a partir del modelo teórico desde el cual se practica (v.g. “psicoanalista”, “terapeuta gestalt”, entre otros). En mi caso, me parece importante aclarar que mi eje no es un modelo en particular, sino el lugar desde la cual ejerzo mi profesión.

Si algo puede decirse de la terapia centrada en soluciones es que es una actitud, una manera de usar las teorías y las técnicas propias de la psicoterapia de un modo que marcan distancia con respecto a las aproximaciones tradicionales. En este punto vale decir que mucha agua ha corrido desde que la psicoterapia contemporánea se iniciara, allá en 1900, cuando Freud publicó La Interpretación de los Sueños. La psicoterapia es un campo amplio y dinámico – una disciplina por mérito propio – donde es posible, e incluso necesario, pensar más allá de la técnica psicoanalítica o de los procedimientos conductistas.

Hoy más que nunca estamos frente a un cúmulo de información, de experiencias clínicas y de investigación que nos permite pensar que:

1. ‘Entender’ no significa resolver un problema. Con mucha frecuencia recibo clientes que han tenido experiencias previas de psicoterapia. Algunos dicen haber entendido mucho (“yo se lo que me pasa”); otros no saben cómo calificar el proceso anterior en la medida en la cual no pueden referir ninguna ganancia concreta (eliminación del síntoma, o adquisición de una nueva destreza o algún cambio en la situación que los llevó a terapia). En ambos casos vienen a terapia, usualmente con el mismo problema aún sin resolver.

La terapia centrada en soluciones empieza precisamente por definir en qué consiste el éxito de la terapia, para luego orientar todos sus esfuerzos en lograrlo. Hay indicadores específicos y concretos establecidos de antemano que permiten evaluar las intervenciones. Por supuesto, el trabajo continúa con lo que es la marca fundamental de esta aproximación: redefinir el problema de manera que sea resoluble. Así, por ejemplo, un cliente me dice que (y me muestra cómo) no puede contener la ansiedad y la tristeza ante el temor de perder a sus nietos. Luego de la entrevista inicial ese problema queda redefinido, a la vez que creamos un plan de acción para ser puesto en marcha: esa experiencia de hace 20 años, la separación de tu familia, te marcó al punto de traumatizarte. Vamos a eliminar este componente traumático y vamos a desarrollar las destrezas para que puedas ver esta situación de ahora  -la pelea por la custodia de los nietos- por lo que es (y no por lo que te pasó). Con esto podrás tomar decisiones que sean más útiles y efectivas en este momento. Al chequear con el cliente, esta re-descripción le hace sentido y se va de la primera sesión sorprendido, por un lado, y esperanzado, por el otro.

2. La transformación es una experiencia acerca del resultado, no acerca del medio por el cual se logra. Cuando escribes un documento en Word, ¿necesitas saber cómo el software fue elaborado? ¡En lo absoluto! Te interesa que el documento tenga las características que le has asignado a la hora de escribirlo o imprimirlo. Así mismo pensamos en la terapia orientada a soluciones: el cliente es el experto en su experiencia de vida y en lo que quiere lograr, y el terapeuta es un consultor que tiene experticia en técnicas para conseguirlo. Es una relación entre personas al mismo nivel, trabajando en pro del beneficio de ambos (bienestar por el lado del cliente, crecimiento profesional por el lado del terapeuta).

Dos ejemplos al respecto. El primero, el caso típico cuando alguien sabe que trabajo con hipnosis: “¡ay! ¡yo quiero que me hagas una  hipnosis!“. Pregunta obligada: ¿y para qué? Dime qué te gustaría lograr (o por lo menos cuál es el problema). Cuando desplazamos el énfasis a la solución, nos interesa la efectividad y la eficiencia, antes que la lealtad a o el fetichismo por una técnica. Como todas, la hipnosis tiene un foco, un rango y, por supuesto, contraindicaciones. ¿Quieres cambiar un hábito, como dejar de fumar o alcanzar tu peso ideal? ¡De seguro la hipnosis te puede ayudar! ¿Tienes un trauma que quieres superar? Pues entonces comencemos con EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocesing), una técnica mucho más efectiva en estos casos. Hablando de límites: las terapias por la palabra están contraindicadas en casos de traumas; simplemente no sirven, además que tienen el riesgo de retraumatizar a la persona que queda expuesta de nuevo a los contenidos que causan el problema.

Esto me lleva al segundo ejemplo, el de aquellos casos donde la persona cree que es responsable de todo el proceso. Como dije anteriormente, la terapia centrada en soluciones es un proceso colaborativo entre cliente (experto en vivencias) y psicoterapeuta (experto en técnicas). Entre ambos surge la sinergía -la magia- que permite la transformación. A veces me encuentro con personas que como no saben cómo van a cambiar no creen que el cambio es posible. El asunto es que la transformación puede ocurrir sin que la persona esté plenamente consciente de cómo está cambiando, a la vez que puede sentir que, efectivamente, lo está haciendo. Esto es particularmente cierto cuando hablamos de traumas o de depresión. Claro que hay espacio para entender, y claro que yo puedo explicar cómo operan las técnicas y los modelos de la mente que subyacen el empleo de las técnicas, pero lo cierto es que todo esto es irrelevante desde la perspectiva de alguien que quiere resolver un problema. Por algo me contratan; por mi experticia en el manejo de técnicas para promover el cambio.

La terapia centrada en soluciones es también un campo amplio que incluye a muchas formas de la terapia breve, a la hipnoterapia, las terapias sistémicas y/o de familia… Todas tienen en común la recursividad y el pragmatismo del que hablo en este post. Para finalizar, debo decir que a la terapia orientada a soluciones llegué como resultado de pensar la psicoterapia desde fuera de la psicoterapia. Luego de estudiar psicología, estudié filosofía y ciencias sociales. Desde estas otras disciplinas pude zafarme de algunas ideas generalizadas entre los psicólogos académicos, pero carentes de fundamento alguno (por ejemplo eso de que “hay que casarse con un modelo teórico”). También pude ponerme en contacto con los desarrollos más novedosos de la disciplina, como la terapia narrativa, y desarrollar una plataforma común en la que cada uno de los modelos que voy aprendiendo puede irse integrando como las piezas de un rompecabezas. En resumen, hoy en día cuento con una caja de herramientas que incluyen: comprensión psicodinámica de los casos, psicoterapia gestalt, focusing, hipnoterapia, EMDR, terapia narrativa, constelaciones familiares… Y son eso, herramientas y nada más. Las uso desde una perspectiva humanista -centrada en el cliente y sus necesidades-  y, por supuesto, orientada a encontrar soluciones.

CHOQUE CULTURAL: EL GRAN DESAFÍO PARA LOS MIGRANTES

Migrar supone un desgarro. Eso lo sabemos todos los que dejamos nuestro país de origen y nos instalamos en otro. Incluso si todo marcha sobre ruedas, debemos admitir que es un proceso complejo, donde el costo emocional a veces es elevado. ¿Y por qué si lo planeamos, si lo pensamos como un cambio para bien, no es tan facil? ¿Por qué aunque lo hayamos decidido concienzudamente, no resulta tan sencillo como lo esperábamos?

La respuesta se resume en dos palabras: choque cultural (el famoso culture shock). Cuando nos mudamos de país cambiamos, además de la geografía, esas coordenadas que estructuraron y orientaron nuestra vida hasta el momento de nuestra partida. Así es. Cambiamos de cultura. En cuanto empezamos a instalarnos en otro país comienza un camino de reajuste entre lo que sabemos y damos por sentado y ese modo distinto de hacer las cosas, las que predominan en nuestro nuevo hogar.

En este sentido, el choque cultural ocurre cuando alguien experimenta la pérdida de lo familiar, junto a la presencia abrumadora de un mundo cultural que está, al menos al principio, más allá del entendimiento.

  • ¿Por qué se ofendieron si lo que dije fue un chiste?
  • ¿Por qué pensó que quería tener sexo?
  • ¿Por qué me trata de esa manera?

La lista de situaciones por las que podríamos pasar es infinita. Sin embargo en cada caso podemos constatar que, en comparación con la experiencia en nuestro país de origen, el malentendido resulta porque las reglas cambian, la gente es distinta, los símbolos y el paisaje son diferentes y, por todo esto, la comunicación se vuelve básica (especialmente si no dominamos el idioma); cada encuentro se vuelve potencialmente amenazante.

La sensación es, además de todo, frustrante. Nuestra ignorancia sobre las reglas y los modos se hace evidente y es obvio que un niño nativo, bajo las mismas circunstancias, funciona mejor que nosotros. En consecuencia, la autoestima se resquebraja y la confusión y la falta de poder sobre la propia vida genera sensaciones de duda. Por todo este estrés, no es de extrañar que podamos identificar el choque cultural a partir de ciertos indicadores, tales como enfermedades físicas, aislamiento, irritabilidad, desórdenes del sueño y/o la alimentación, miedo generalizado (o fobias específicas), exceso de emocionalidad o dificultad para expresar los sentimientos, hostilidad e incluso síntomas que en nuestro país de origen son relacionados con la locura.

Como puede verse, la lista es amplia, y no es poca cosa. El choque cultural es, podría decirse, la principal amenaza a la salud mental de los newcomers. Por eso es importante prestar atención a las sensaciones de malestar físico y emocional, tanto como buscar la ayuda adecuada, no sólo para los síntomas sino para resolver la causa de dónde provienen.

Algunas recomendaciones útiles en este particular:

  • Acepta que todos estamos expuestos, en mayor o menor medida al choque cultural. No tiene nada que ver con una supuesta debilidad tuya, sino con la naturaleza del proceso migratorio. Esa sensación de desorientación o tristeza indica que eres humano y que respondes como tal.
  • Busca apoyo para hacer más llevadero el proceso de aprendizaje de la nueva cultura. Esto implica utilizar los servicios que prestan los centros comunitarios, dedicar tiempo para aprender y perfeccionar el idioma, identificar las reglas no escritas de la cultura que te acoge (mediante la observación, por ejemplo), desarrollar amistades variadas y saludables.
  • Prepárate para las equivocaciones que puedas cometer. Reconoce cuando ocurran, pide disculpas si es necesario y toma la experiencia como una oportunidad para el aprendizaje. Este es un ejemplo concreto y de primera mano: recién llegado (y ya no tanto) tenía la costumbre de decir “that’s fine” cuando escuchaba una frase en inglés que no entendía, pero que sonaba como que esperaban un comentario de vuelta. La estrategia me funcionó hasta que una vez obtuve por respuesta un “what??!!!!” que obviamente indicaba que había metido la pata. Mi interlocutor me contaba que se iba de la ciudad a visitar a una amiga (la parte que yo capte) porque le habían diagnosticado alzheimer (la pieza clave que no entendí). El momento fue incómodo, pero se resolvió cuando reconocí que no había entendido la última parte y que lamentaba que esas fueran las circunstancias para su viaje. Recuerda que es fácil notar que aún estás en el proceso de aprendizaje de las reglas y los modos de la nueva cultura. Usa ese comodín, pues es legítimo: estás recién llegado y estás aprendiendo.
  • Ten actividades recreativas y ocúpate de dormir y comer bien. Adaptarse a una nueva cultura implica una sobrecarga, un esfuerzo extra. Aún recuerdo la primera vez que no hablé español en todo el día. Lo noté por el dolor de cabeza al llegar a mi casa. Precisamente porque es un trabajo extra, es importante cuidarse. Esto incluye forzarte a salir en invierno, si tu tendencia es a hibernar durante esa temporada.
  • Por supuesto, te será de mucha ayuda buscar apoyo profesional para seguir tu travesía del mejor modo posible. Consigue un asesor o terapeuta con quien te sientas cómodo y que, a la vez, te ofrezca estrategias y soluciones concretas a los problemas que afrontas en tu día a día. Si bien es cierto que muchos de los patrones y reacciones problemáticas son producto del pasado, no por hablar de ello va a resolverse el choque cultural, necesariamente. De hecho, no se trata de entenderte, sino de transformarte. De nada sirve el “yo se lo que me pasa” si no sabes cómo sentirte bien.

De hecho, el choque cultural se resuelve cuando emerge una nueva identidad, esa que integra lo que valoras de tu cultura de origen junto a lo que necesitas para funcionar adecuadamente en tu nueva cultura. Es una aventura muy interesante; ya no serás de allá, ni serás completamente de acá; serás, al menos, bicultural; serás una síntesis particular resultado de tus propias vivencias. Por eso es bueno que te ocupes de gerenciar este proceso. Hay mucho espacio para que este camino sea además de complejo, gratificante.

MAS SOBRE LA INTERPRETACIÓN DE SUEÑOS (¡y del sueño de Paolo!)

El análisis, la interpretación o el trabajo con los sueños es un campo amplísimo. En la actualidad no sólo nos encontramos con varias teorías sino, además, con modelos específicos acerca de qué se hace con un sueño. Creo que lo más interesante es que el área fue abierta para nosotros por, adivinen, Sigmund Freud, el mismo del psicoanálisis. En lo que se considera el texto fundacional del psicoanálisis – La interpretación de los sueños (1900) – Freud hace un recorrido fascinante acerca del arte de interpretar sueños, todo para fundamentar lo que será el modelo psicoanalítico que usará de ahí en adelante, no sólo para sueños, sino para los chistes, los actos fallidos y, en general, para toda producción humana.

El texto puede ser pesado de leer si el interés se centra en la parte práctica. Sin embargo, tiene ideas muy concretas para quienes se quieren formar en el área. Así, una de las ideas centrales es que los sueños deben ser tratados como jeroglíficos. Cada elemento del sueño, más que un símbolo, es un signo que representa algo de la vida del soñante. Freud pensaba que la clave era de tipo sexual y de ahí las vulgarizaciones, en el doble sentido de la palabra, de algunos diccionarios de sueños de corte psicoanalítico; jarra = vagina, corbata = pene y discusiones bizantinas del tipo “los oídos pueden representar la vagina porque son cavidades, pero también pueden representar los testículos porque son dos y están a los lados”. En fin, omitan la fijación genital de algunos psicoanalistas y quédense con el lineamiento central: los elementos del sueño se refieren a aspectos concretos de la vida del soñante.

Por eso vieron que el primer paso en el análisis demostrativo que hice unos días atrás fue identificar los elementos y las relaciones presentes en el sueño de Paolo. El universo del sueño es como un mundo paralelo que nos habla de las cosas importantes de nuestra vida diaria. Al final de aquel post nos quedaba la inquietud de qué representaba la carne roja en el sueño. Antes de proseguir y contarles lo que Paolo me comentó, les quiero enfatizar que ésta es una pregunta clave a la hora de entender un sueño: frente a un elemento particular siempre podremos preguntarnos ¿qué está representando este signo? ¿si este elemento fuese un aspecto concreto de mi vida (a veces de la personalidad, dependiendo de la relación presentada), cuál sería?

Esta era la inquietud que quedaba y que intenté adivinar sobre la base del simbolismo a la base de la carne roja (signo y símbolo son dos cosas distintas y , en mi experiencia, siempre será mucho más preciso tomar a los elementos del sueño como signos y no como símbolos).

Paolo me envió un mensaje diciendo que estaba muy satisfecho con el análisis y que, de hecho, al leerlo pudo verlo claramente: la carne se refiere a una relación de pareja en la que estaba al momento de haber soñado. De manera que si hubiese sido en el proceso de una consulta yo hubiese dicho “¿esa carne roja, qué está representando de tu propia vida?” y él hubiese respondido, “ah, es esta relación de pareja”. Con eso el mensaje queda claro: Paolo estaba disfrutando en cierto nivel de esta relación (la dimensión carnal quizás), pero no el noviazgo no estaba alimentando su espíritu; de hecho su self le decía que la relación lo estaba envenenándo (comentario al margen: ¿mijo, con quién estabas empatado? jejeje). Por supuesto, las generalidades que coloqué en aquel post siguen aplicando, sólo que ahora cobran una dimensión concreta que hacen a la interpretación mucho más útil: elige bien tus parejas. A veces el sexo es muy placentero, pero una relación, especialmente si queremos que dure, debe basarse en mucho más que las apariencias o todo aquello que la sociedad nos dice acerca de los noviazgos. Elige lo que sea bueno para ti, y no lo que se supone que debes elegir para callar la presión social. Por supuesto, la soltería puede ser una opción de vida en algunos momentos (y quizás por acá va la cosa, pues al menos en Venezuela, la presión para tener pareja es insólitamente absurda).