Acerca de chamanurbano

Devoto del libre pensamiento y activista para el cambio social. Comprometido con el equilibrio entre la libertad individual y la justicia social. Alimentado por la psicología, la psicoterapia y el psicoanálisis, la sociología, la filosofía y el arte.

CHOQUE CULTURAL: EL GRAN DESAFÍO PARA LOS MIGRANTES

Migrar supone un desgarro. Eso lo sabemos todos los que dejamos nuestro país de origen y nos instalamos en otro. Incluso si todo marcha sobre ruedas, debemos admitir que es un proceso complejo, donde el costo emocional a veces es elevado. ¿Y por qué si lo planeamos, si lo pensamos como un cambio para bien, no es tan facil? ¿Por qué aunque lo hayamos decidido concienzudamente, no resulta tan sencillo como lo esperábamos?

La respuesta se resume en dos palabras: choque cultural (el famoso culture shock). Cuando nos mudamos de país cambiamos, además de la geografía, esas coordenadas que estructuraron y orientaron nuestra vida hasta el momento de nuestra partida. Así es. Cambiamos de cultura. En cuanto empezamos a instalarnos en otro país comienza un camino de reajuste entre lo que sabemos y damos por sentado y ese modo distinto de hacer las cosas, las que predominan en nuestro nuevo hogar.

En este sentido, el choque cultural ocurre cuando alguien experimenta la pérdida de lo familiar, junto a la presencia abrumadora de un mundo cultural que está, al menos al principio, más allá del entendimiento.

  • ¿Por qué se ofendieron si lo que dije fue un chiste?
  • ¿Por qué pensó que quería tener sexo?
  • ¿Por qué me trata de esa manera?

La lista de situaciones por las que podríamos pasar es infinita. Sin embargo en cada caso podemos constatar que, en comparación con la experiencia en nuestro país de origen, el malentendido resulta porque las reglas cambian, la gente es distinta, los símbolos y el paisaje son diferentes y, por todo esto, la comunicación se vuelve básica (especialmente si no dominamos el idioma); cada encuentro se vuelve potencialmente amenazante.

La sensación es, además de todo, frustrante. Nuestra ignorancia sobre las reglas y los modos se hace evidente y es obvio que un niño nativo, bajo las mismas circunstancias, funciona mejor que nosotros. En consecuencia, la autoestima se resquebraja y la confusión y la falta de poder sobre la propia vida genera sensaciones de duda. Por todo este estrés, no es de extrañar que podamos identificar el choque cultural a partir de ciertos indicadores, tales como enfermedades físicas, aislamiento, irritabilidad, desórdenes del sueño y/o la alimentación, miedo generalizado (o fobias específicas), exceso de emocionalidad o dificultad para expresar los sentimientos, hostilidad e incluso síntomas que en nuestro país de origen son relacionados con la locura.

Como puede verse, la lista es amplia, y no es poca cosa. El choque cultural es, podría decirse, la principal amenaza a la salud mental de los newcomers. Por eso es importante prestar atención a las sensaciones de malestar físico y emocional, tanto como buscar la ayuda adecuada, no sólo para los síntomas sino para resolver la causa de dónde provienen.

Algunas recomendaciones útiles en este particular:

  • Acepta que todos estamos expuestos, en mayor o menor medida al choque cultural. No tiene nada que ver con una supuesta debilidad tuya, sino con la naturaleza del proceso migratorio. Esa sensación de desorientación o tristeza indica que eres humano y que respondes como tal.
  • Busca apoyo para hacer más llevadero el proceso de aprendizaje de la nueva cultura. Esto implica utilizar los servicios que prestan los centros comunitarios, dedicar tiempo para aprender y perfeccionar el idioma, identificar las reglas no escritas de la cultura que te acoge (mediante la observación, por ejemplo), desarrollar amistades variadas y saludables.
  • Prepárate para las equivocaciones que puedas cometer. Reconoce cuando ocurran, pide disculpas si es necesario y toma la experiencia como una oportunidad para el aprendizaje. Este es un ejemplo concreto y de primera mano: recién llegado (y ya no tanto) tenía la costumbre de decir “that’s fine” cuando escuchaba una frase en inglés que no entendía, pero que sonaba como que esperaban un comentario de vuelta. La estrategia me funcionó hasta que una vez obtuve por respuesta un “what??!!!!” que obviamente indicaba que había metido la pata. Mi interlocutor me contaba que se iba de la ciudad a visitar a una amiga (la parte que yo capte) porque le habían diagnosticado alzheimer (la pieza clave que no entendí). El momento fue incómodo, pero se resolvió cuando reconocí que no había entendido la última parte y que lamentaba que esas fueran las circunstancias para su viaje. Recuerda que es fácil notar que aún estás en el proceso de aprendizaje de las reglas y los modos de la nueva cultura. Usa ese comodín, pues es legítimo: estás recién llegado y estás aprendiendo.
  • Ten actividades recreativas y ocúpate de dormir y comer bien. Adaptarse a una nueva cultura implica una sobrecarga, un esfuerzo extra. Aún recuerdo la primera vez que no hablé español en todo el día. Lo noté por el dolor de cabeza al llegar a mi casa. Precisamente porque es un trabajo extra, es importante cuidarse. Esto incluye forzarte a salir en invierno, si tu tendencia es a hibernar durante esa temporada.
  • Por supuesto, te será de mucha ayuda buscar apoyo profesional para seguir tu travesía del mejor modo posible. Consigue un asesor o terapeuta con quien te sientas cómodo y que, a la vez, te ofrezca estrategias y soluciones concretas a los problemas que afrontas en tu día a día. Si bien es cierto que muchos de los patrones y reacciones problemáticas son producto del pasado, no por hablar de ello va a resolverse el choque cultural, necesariamente. De hecho, no se trata de entenderte, sino de transformarte. De nada sirve el “yo se lo que me pasa” si no sabes cómo sentirte bien.

De hecho, el choque cultural se resuelve cuando emerge una nueva identidad, esa que integra lo que valoras de tu cultura de origen junto a lo que necesitas para funcionar adecuadamente en tu nueva cultura. Es una aventura muy interesante; ya no serás de allá, ni serás completamente de acá; serás, al menos, bicultural; serás una síntesis particular resultado de tus propias vivencias. Por eso es bueno que te ocupes de gerenciar este proceso. Hay mucho espacio para que este camino sea además de complejo, gratificante.

MAS SOBRE LA INTERPRETACIÓN DE SUEÑOS (¡y del sueño de Paolo!)

El análisis, la interpretación o el trabajo con los sueños es un campo amplísimo. En la actualidad no sólo nos encontramos con varias teorías sino, además, con modelos específicos acerca de qué se hace con un sueño. Creo que lo más interesante es que el área fue abierta para nosotros por, adivinen, Sigmund Freud, el mismo del psicoanálisis. En lo que se considera el texto fundacional del psicoanálisis – La interpretación de los sueños (1900) – Freud hace un recorrido fascinante acerca del arte de interpretar sueños, todo para fundamentar lo que será el modelo psicoanalítico que usará de ahí en adelante, no sólo para sueños, sino para los chistes, los actos fallidos y, en general, para toda producción humana.

El texto puede ser pesado de leer si el interés se centra en la parte práctica. Sin embargo, tiene ideas muy concretas para quienes se quieren formar en el área. Así, una de las ideas centrales es que los sueños deben ser tratados como jeroglíficos. Cada elemento del sueño, más que un símbolo, es un signo que representa algo de la vida del soñante. Freud pensaba que la clave era de tipo sexual y de ahí las vulgarizaciones, en el doble sentido de la palabra, de algunos diccionarios de sueños de corte psicoanalítico; jarra = vagina, corbata = pene y discusiones bizantinas del tipo “los oídos pueden representar la vagina porque son cavidades, pero también pueden representar los testículos porque son dos y están a los lados”. En fin, omitan la fijación genital de algunos psicoanalistas y quédense con el lineamiento central: los elementos del sueño se refieren a aspectos concretos de la vida del soñante.

Por eso vieron que el primer paso en el análisis demostrativo que hice unos días atrás fue identificar los elementos y las relaciones presentes en el sueño de Paolo. El universo del sueño es como un mundo paralelo que nos habla de las cosas importantes de nuestra vida diaria. Al final de aquel post nos quedaba la inquietud de qué representaba la carne roja en el sueño. Antes de proseguir y contarles lo que Paolo me comentó, les quiero enfatizar que ésta es una pregunta clave a la hora de entender un sueño: frente a un elemento particular siempre podremos preguntarnos ¿qué está representando este signo? ¿si este elemento fuese un aspecto concreto de mi vida (a veces de la personalidad, dependiendo de la relación presentada), cuál sería?

Esta era la inquietud que quedaba y que intenté adivinar sobre la base del simbolismo a la base de la carne roja (signo y símbolo son dos cosas distintas y , en mi experiencia, siempre será mucho más preciso tomar a los elementos del sueño como signos y no como símbolos).

Paolo me envió un mensaje diciendo que estaba muy satisfecho con el análisis y que, de hecho, al leerlo pudo verlo claramente: la carne se refiere a una relación de pareja en la que estaba al momento de haber soñado. De manera que si hubiese sido en el proceso de una consulta yo hubiese dicho “¿esa carne roja, qué está representando de tu propia vida?” y él hubiese respondido, “ah, es esta relación de pareja”. Con eso el mensaje queda claro: Paolo estaba disfrutando en cierto nivel de esta relación (la dimensión carnal quizás), pero no el noviazgo no estaba alimentando su espíritu; de hecho su self le decía que la relación lo estaba envenenándo (comentario al margen: ¿mijo, con quién estabas empatado? jejeje). Por supuesto, las generalidades que coloqué en aquel post siguen aplicando, sólo que ahora cobran una dimensión concreta que hacen a la interpretación mucho más útil: elige bien tus parejas. A veces el sexo es muy placentero, pero una relación, especialmente si queremos que dure, debe basarse en mucho más que las apariencias o todo aquello que la sociedad nos dice acerca de los noviazgos. Elige lo que sea bueno para ti, y no lo que se supone que debes elegir para callar la presión social. Por supuesto, la soltería puede ser una opción de vida en algunos momentos (y quizás por acá va la cosa, pues al menos en Venezuela, la presión para tener pareja es insólitamente absurda).

RESOLUCIONES DE AÑO NUEVO

Un plan es un sueño que tiene fecha de cumplimiento.

Cliché del mundo organizacional

 

Lo sabes. No te engañes. Las resoluciones de año nuevo son, casi siempre, una pérdida de tiempo. Sólo mira en tu propia historia. ¿Cuántas has cumplido? Las has formulado cada año y así como las pensaste, las olvidaste, quizás la primera semana de Enero. La situación es típica y, al final, no es tu culpa; es algo inherente a la propia estructura de las resoluciones.

“Este año quiero rebajar”. ¿Si? A ver, ¿cómo?

“Este año seré una mejor persona”. Explícame primero que significa eso y luego indícame cómo vas a saber que te estás convirtiendo en una mejor persona.

Ahí está el punto crucial. Una resolución consiste en declarar una intención lo cual, en principio, está muy bien. Pero si miramos con detalle, nos damos cuenta que no pasa de allí, de una frase que se va a llevar el viento. Así que al punto: una resolución es necesaria pero no suficiente para lograr el cambio.

Si quieres cambiar aspectos de tu vida; resolver problemas, lograr metas, sentirte mejor… Hay que formular planes, no resoluciones. Con esto caemos en por qué la gente hace resoluciones: son una manera discreta de engañarnos. “Este año quiero rebajar… (pero voy a seguir gordo)”.

Así que si quieres ser honesto contigo mismo, puedes continuar la tradición, pero eliminando el componente de autoengaño y consecuente fracaso. Te dejo a continuación las siguientes recomendaciones:

1. Formula resoluciones si y sólo si estás dispuesto a tener éxito. Pregúntate qué tanta disposición o motivación tienes para emprender el cambio que quieres ver en tu vida. Si no tienes la  energía suficiente, trabaja primero para conseguirla, como primer paso de tu plan. Se honesto contigo mismo. Acepta y asume si tu realidad del momento es que no quieres cambiar. Para cultivar fracasos mejor no cultives nada.

2. Una vez dispuesto a lograr el éxito, escribe tu meta. La falla fundamental de las resoluciones está en que son verbales (o peor aun, mentales); pensamientos fugaces que se desvanecen a la velocidad de la memoria a corto plazo. De hecho, escribe el objetivo, la fecha (realista) en la que quieres ver el resultado, la serie de pasos que debes dar para conseguir tu meta (conductas a implementar y conductas a eliminar) y los indicadores que te van a mostrar que vas por el camino correcto o que ya cumpliste tu objetivo.

Mira el siguiente ejemplo:

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Meta: alcanzar mi peso ideal

Objetivo: perder los 10 kilos de sobrepeso.

Pasos:

  • Implementar hábitos alimenticios saludables (beber agua en vez de refrescos por agua; preferir carnes blancas y pescado a las carnes rojas; preferir lo asado y lo hervido a lo frito…)
  • Tener más actividad física (ir al gimnasio al menos 3 veces por semana, hacer media hora de cardio, nadar…)
  • HACER UN HORARIO Y UN PLAN DE COMIDAS PARA LA SEMANA
  • Buscar el apoyo adecuado (amigos, entrenador, consejero o terapeuta…)

Indicadores: peso en kilogramos. Ir rebajando alrededor de un kilo por semana.

Fecha de cumplimiento: 1 kilo por semana igual a 10 semanas. Si comienzo en Enero a finales de marzo el logro será evidente.

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Por un lado, esquematizar las cosas de este modo permite que las cosas sean más fáciles, y sí, es tan sencillo como cumplir el plan que uno se ha trazado.

Ahora bien, conviene, para garantizar el éxito, responder a las siguientes preguntas (por escrito, preferentemente):

1. ¿Cuáles son las ventajas del cambio propuesto? Responder esta pregunta te dará la motivación para cumplir el plan. Imagínate ya en esa meta y permítete sentir las sensaciones físicas del cambio. Esta clave corporal es una técnica muy potente para mantenerte motivado.

2. ¿Cuáles son las desventajas de no cambiar? Esto te dará el empuje necesario para activarte. Si la primera pregunta te ofrece una energía que “hala” desde el futuro, esta segunda te da una energía que “empuja” desde el presente.

3. ¿Cuáles son las desventajas de cambiar? Todo cambio, como lo has visto, supone un trabajo. Además, toda situación tiene aspectos positivos y negativos. Dejar explícitas las consecuencias negativas del cambio te dará información útil pues DEBES MINIMIZARLAS para lograr la meta planteada, para ser exitoso en tu proyecto.

4. ¿Cuáles son las ventajas de no cambiar? Se honesto contigo mismo. Si no has cambiado es porque hay beneficios asociados a tu situación actual. La comodidad es uno de los factores más comunes; también la idea irracional de que no vamos a tener éxito (claro, si no lo has hecho de la manera correcta ¿cómo ibas a tener éxito?). Esta es, quizás, la pregunta en la que más tengas que trabajar para desmontar todas esas resistencias al cambio. A fin de cuentas, no es que no puedas cambiar, es que por la razón que sea no quieres hacerlo.

Con el apoyo adecuado, la estrategia correcta y haciendo lo que tienes que hacer puedes alcanzar las metas que te propongas. Felices fiestas y feliz 2012.

QUÉ DICEN TUS SUEÑOS

Introducción

Los sueños son una herramienta muy útil en el curso de una psicoterapia. Algunos terapeutas los trabajan de a uno, quizás tomando aquel que surge después que la persona toma contacto con un tema crucial durante la terapia, o como resultado de sus vivencias del momento. Así, la persona puede decir “después de la última sesión tuve este sueño…” o también, “después de hablar con mi pareja soñe con…”, entre otras tantas posibilidades. Es esta cualidad, la de ser algo llamativo – una figura – lo que permite que se les incorpore durante las sesiones.

Sin embargo, los sueños pueden también ser una parte importante del proceso terapéutico. De hecho Lacan, psicoanalista famoso, decía que a los sueños, para tomarlos en serio, hay que tomarlos en serie. Desde esta aproximación, lo que nos interesa es ver el movimiento de los contenidos oníricos; la transformación que ocurre en los escenarios, los elementos constitutivos y las relaciones establecidas entre dichos elementos. De lo que se trata acá es de seguir el paso de este desplazamiento de la energía psíquica a través de sus manifestaciones concretas en el soñante.

Los sueños son muy valiosos como para sólo apostar por unos pocos durante la terapia. De hecho, son tan valiosos que algunos terapeutas hacen terapia con sueños, exclusivamente. Cuando esta aproximación predomina, se deja de lado la cronología diurna y se enfatiza en lo que ocurre mientras dormimos. Este es el caso de muchos analistas junguianos, quienes buscan las claves del funcionamiento de una persona en esos mensajes del inconsciente llamados sueños. Desde el inicio de la terapia se le pide a la persona que lleve un registro de su actividad onírica y luego la terapia consiste en identificar los símbolos para, a partir de allí, extraer los arquetipos que configuran la vida cotidiana.

En cualquiera de estas aproximaciones, la idea central es la misma, a saber, que los sueños condensan lo que está sucediendo en el mundo interno de la persona, mostrándonos sus dinámicas y patrones de comportamiento de una manera velada, simbólica. Por supuesto, nada de esto tiene que ver con las aproximaciones de la Nueva Era, donde se pretenden encontrar contenidos mágicos, esotéricos o adivinatorios. Acá la cosa es pragmática: los sueños se elaboran con restos diurnos, pero la mente selecciona aquellos elementos que, por asociación, le permiten expresar un mensaje, una idea latente que no es obvia para la conciencia.

En psicoterapia, este mensaje existencial, deseo reprimido o idea latente (dependiendo de la teoría que guíe al terapeuta) puede descifrarse de distintas formas. A veces consiste en un ejercicio intelectual, de asociación libre por parte del soñante o de amplificación por parte del terapeuta. En el primer caso, la persona dice lo que se le va ocurriendo acerca de los símbolos; en el segundo, es el terapeuta el que basa la interpretación en su conocimiento de simbología, un conocimiento que procede de la mitología, la antropología y las religiones comparadas.

El trabajo con sueños puede ser también vivencial. Acá se encuentra el abordaje que se hace desde la psicoterapia gestalt, donde la persona narra el sueño, guiado por el terapeuta, como si estuviese ocurriendo en el presente, como si de una realidad virtual se tratara. Usando hipnosis se puede ir un paso más allá, colocando a la persona de nuevo en el sueño y haciendo las exploraciones y modificaciones necesarias para ampliar los patrones de respuesta que los sueños dejan entrever.

En resumen, hay muchas formas de trabajar con los sueños.

El sueño de Paolo

Voy a aprovechar que una persona solicitó mis servicios como “intérprete de sueños” para mostrarles cómo funciona la cosa.

Paolo me escribe:

soñé que fui a una carnicería a comprar carnes rojas para mi casa, de la cual alimenté a unos perros, que posteriormente murieron envenenados con esa comida. Lo raro era que yo también consumía esas carnes y nada me pasaba. Estaba sorprendido.

Interesante.

Veamos los elementos del sueño:

  • carnes rojas
  • perros
  • el soñante como protagonista
  • la carne envenena a los perros pero no al soñante.

Usualmente, cuando el soñante aparece en el sueño, éste representa a la conciencia. Por otro lado, los perros y, en general, los animales representan los instintos, aquella parte más natural de la persona que sueña. La casa alude a la personalidad como un todo. Con esto vamos entendiendo que hay algo que compra y consume la conciencia que no es necesariamente bueno para la parte inconsciente. De manera que esa conciencia está, a la larga, envenenando al self, esa parte representa la totalidad de la persona.

Paolo ¿qué te estás metiendo en la mente que te está envenenando?

La carne roja es un símbolo interesante. Los seres humanos necesitamos proteínas, pero en nuestro entorno actual las carnes rojas no se consideran la mejor fuente; son consideradas tóxicas, especialmente por los vegetarianos y los veganos.

En este punto necesitaríamos la ayuda de Paolo para que nos diga qué de su vida cotidiana se está expresando bajo el símbolo “carne roja”. A falta de sus comentarios, me atrevo a explorar algunas opciones: decimos que “tiene carnita”, si es algo sustancioso. Esto nos da una pista para seguir por la línea de ¿qué será eso extra que atrae, agrada y distrae a la conciencia pero que es tóxico para el ser de Paolo? Resulta muy curioso porque, al menos a primera vista, podríamos decir que a los perros les gusta la carne roja. ¡No a éstos del sueño! De manera que el asunto crucial es que hay cosas que parecen lógicas – naturales – que no necesariamente lo son. Parece que alimentan, pero en realidad matan.

Con todo esto el mensaje ya se va volviendo claro: Paolo, hay algo que te parece bueno, sabroso, pero que a la larga no te beneficia; te hace infeliz y corta en seco tu potencial, te envenena. Ejemplos de cosas que tienen esta cualidad: los chismes, el resentimiento, la autocompasión y el drama en general. Pregúntate qué estás rumiando, qué estás disfrutando que te causa malestar.

Si tuviese que sintetizar estas ideas diría: Paolo, estás dejándote llevar por ideas preconcebidas que no necesariamente reflejan tus verdaderas necesidades del momento. Presta atención a lo que realmente necesitas y sigue esos instintos, antes que ese supuesto “sentido común” que no es más que la suma de expectativas sociales que no toman en cuenta las particularidades de cada quien. Hay gente que dice, por ejemplo, “un clavo saca otro clavo”. Eso es una estupidez y es un ejemplo de cómo algo tóxico para uno mismo, puede parecer bueno a una parte limitada, el ego herido.

Sin datos concretos, sólo puedo esbozar estas generalidades. En cualquier caso, estoy seguro que Paolo está recibiendo un mensaje útil.

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¿Quieres saber qué dicen tus sueños? Déjame saber y te explico el procedimiento para recibir tu informe personalizado.

CÓMO MEJORAR TU SEXUALIDAD

Como tema, la sexualidad es erógena. Nos estimula, bien sea para prepararnos a proseguir con acciones orientadas a la descarga placentera, tanto como nos irrita, llenándonos de una energía que, lejos de agradarnos, nos perturba. Quizás por esto es que psicoanalistas como Joyce McDougal plantean que “la sexualidad es esencialmente traumática”. Está cargada de significados que hieren o que, por lo menos, resultan abrumadores.

Podríamos escribir un gran tomo acerca de esto. Sin embargo, este post es mucho más modesto y directo. Busca proveeer de cierta información básica y un par de herramientas para que te hagas cargo de tu cuerpo, para que aprendas ejercer tu sexualidad desde el placer y el disfrute.

¿Y qué es la sexualidad? La sexualidad, desde una perspectiva psicosocial, es la suma de imágenes, sensaciones, miedos y fantasías en torno al sexo y a lo que se considera sexual. Por eso la sexualidad es tan amplia, porque contiene diferentes capas y dimensiones, de acuerdo a lo que un grupo determinado considera “lo sexual”. De ahí que, por ejemplo, a un norteamericano le exciten más unos senos que un trasero; que los europeos, en general, tengan menos pudor cuando de desnudos frontales masculinos se trata o que en Latinoamérica la diferencia de edad entre amantes sea menos problemática que en Norteamérica. Estos entre muchos casos posibles.

El punto es que el principal órgano sexual es el cerebro -el hardware- y la cultura resulta el programa -el software- que lleva a aquel a desear unas cosas y rechazar otras. Sólo mira a tu alrededor; a un europeo le importa menos ser bisexual, mientras que los latinos, incluso los gays, tienden a sentirse  inferiores si les gusta (incluso si disfrutan) más del rol pasivo durante el encuentro sexual.

En resumen, desde antes de nacer, ya nos espera una sociedad que ha decidido de antemano cómo debería ser la sexualidad. En este sentido, el desarrollo individual, a través del proceso de socialización, pasa por  inocular esas creencias que luego se transforman en actitudes las cuales, para bien o para mal, canalizan nuestros deseos sexuales. Para muchos, este cauce resulta un tanto opresivo, pues el cuerpo no conoce de “deberías” sino del placer en su forma más básica. En tanto organismos, somos hedonistas, esto es, buscamos el placer y evitamos el dolor. Por supuesto, incluso la noción de placer y dolor, a estas alturas, resulta relativa hasta cierto punto, pues depende de cómo nuestro cerebro codifica a las sensaciones corporales.

Así las cosas, el problema básico del disfrute pleno de la sexualidad se ubica en el conflicto entre lo que se piensa (creencias que muchas veces son limitantes) y lo que se desea (en términos de sensaciones corporales buscadas como forma de generar descargas placenteras). Ejemplos hay miles: el hombre que no se permite explorar sexualmente con su esposa porque en su cabeza existe la creencia del amor como algo “puro” y del sexo como algo “sucio”; la mujer que no alcanza el orgasmo porque eso es de “baratas”; el joven o la muchacha que se siente culpable porque desea explorar el placer anal…

El manual de instrucciones que nos provee la cultura respecto al cuerpo es siempre limitado y es nuestro deber, como sujetos pensantes y autónomos, evaluar esas creencias que recibimos, analizar a quién convienen (y a quien no) y determinar si queremos seguirlas (o no).

Pensando en este ejercicio de la libertad individual y en el acto emancipatorio de tomar posesión de tu cuerpo, he creado para ti dos audios que te ayudarán a conquistar el disfrute pleno de tu sexualidad (entre otras cosas). Puedes escucharlos por separado, aunque lo mejor es que los combines, para desarmar a ese mojigato interno que nos inoculan a lo largo de nuestro desarrollo.

Comienza por el audio llamado AUTOACEPTACIÓN (haz click sobre esta oración y busca en la página que aparece el segundo audio en la columna derecha). Escuchalo una vez por día durante 1 semana. En esa misma página encuentras información sobre qué son estos audios, cómo y por qué funcionan. Escúchalo luego 1 vez por semana por 2 o 3 semanas más. Esta es una estrategia para reforzar ese nuevo hábito que estás instalando, el de ejercer tu sexualidad para el disfrute (dejando atrás ese autocastigo absurdo). Recuerda: los audios abrirán tu mente a la posibilidad de hacer con calma y tranquilidad aquellas cosas que te gustan, y a dejar pasar aquellas que no disfrutas. El objetivo básico es, simplemente, reforzar tu autonomía y tu capacidad para tomar decisiones sobre qué hacer (y qué no) con tu cuerpo.

Puedes continuar la conquista con este otro audio, LIBERA TU SEXUALIDAD. Sigue las mismas instrucciones. Verás que vale continuar el viaje, ahora haciendo una pequeña inversión. Tu mente se abrirá y, con este cambio natural en tus creencias, empezarás a expandir tu repertorio, sintiéndo la comodidad, la seguridad y la tranquilidad de estar en tu propio cuerpo. Relajación, disfrute y placer, esas son algunas de las metas que alcanzarás cómoda y naturalmente usando estos audios.

¡Por supuesto que puedes explorar los demás audios de la página o la tienda! Puedes revisar frecuentemente el sitio en busca de actualizaciones ¡e incluso sugerir temas que quisieras dominar con la ayuda de estas herramientas! Sólo deja tu comentario acá, bien sea para contarnos qué te parecieron, qué cambios obtuviste y en cuáles otras áreas te gustaría recibir apoyo.