RESOLUCIONES DE AÑO NUEVO

Un plan es un sueño que tiene fecha de cumplimiento.

Cliché del mundo organizacional

 

Lo sabes. No te engañes. Las resoluciones de año nuevo son, casi siempre, una pérdida de tiempo. Sólo mira en tu propia historia. ¿Cuántas has cumplido? Las has formulado cada año y así como las pensaste, las olvidaste, quizás la primera semana de Enero. La situación es típica y, al final, no es tu culpa; es algo inherente a la propia estructura de las resoluciones.

“Este año quiero rebajar”. ¿Si? A ver, ¿cómo?

“Este año seré una mejor persona”. Explícame primero que significa eso y luego indícame cómo vas a saber que te estás convirtiendo en una mejor persona.

Ahí está el punto crucial. Una resolución consiste en declarar una intención lo cual, en principio, está muy bien. Pero si miramos con detalle, nos damos cuenta que no pasa de allí, de una frase que se va a llevar el viento. Así que al punto: una resolución es necesaria pero no suficiente para lograr el cambio.

Si quieres cambiar aspectos de tu vida; resolver problemas, lograr metas, sentirte mejor… Hay que formular planes, no resoluciones. Con esto caemos en por qué la gente hace resoluciones: son una manera discreta de engañarnos. “Este año quiero rebajar… (pero voy a seguir gordo)”.

Así que si quieres ser honesto contigo mismo, puedes continuar la tradición, pero eliminando el componente de autoengaño y consecuente fracaso. Te dejo a continuación las siguientes recomendaciones:

1. Formula resoluciones si y sólo si estás dispuesto a tener éxito. Pregúntate qué tanta disposición o motivación tienes para emprender el cambio que quieres ver en tu vida. Si no tienes la  energía suficiente, trabaja primero para conseguirla, como primer paso de tu plan. Se honesto contigo mismo. Acepta y asume si tu realidad del momento es que no quieres cambiar. Para cultivar fracasos mejor no cultives nada.

2. Una vez dispuesto a lograr el éxito, escribe tu meta. La falla fundamental de las resoluciones está en que son verbales (o peor aun, mentales); pensamientos fugaces que se desvanecen a la velocidad de la memoria a corto plazo. De hecho, escribe el objetivo, la fecha (realista) en la que quieres ver el resultado, la serie de pasos que debes dar para conseguir tu meta (conductas a implementar y conductas a eliminar) y los indicadores que te van a mostrar que vas por el camino correcto o que ya cumpliste tu objetivo.

Mira el siguiente ejemplo:

***

Meta: alcanzar mi peso ideal

Objetivo: perder los 10 kilos de sobrepeso.

Pasos:

  • Implementar hábitos alimenticios saludables (beber agua en vez de refrescos por agua; preferir carnes blancas y pescado a las carnes rojas; preferir lo asado y lo hervido a lo frito…)
  • Tener más actividad física (ir al gimnasio al menos 3 veces por semana, hacer media hora de cardio, nadar…)
  • HACER UN HORARIO Y UN PLAN DE COMIDAS PARA LA SEMANA
  • Buscar el apoyo adecuado (amigos, entrenador, consejero o terapeuta…)

Indicadores: peso en kilogramos. Ir rebajando alrededor de un kilo por semana.

Fecha de cumplimiento: 1 kilo por semana igual a 10 semanas. Si comienzo en Enero a finales de marzo el logro será evidente.

***

Por un lado, esquematizar las cosas de este modo permite que las cosas sean más fáciles, y sí, es tan sencillo como cumplir el plan que uno se ha trazado.

Ahora bien, conviene, para garantizar el éxito, responder a las siguientes preguntas (por escrito, preferentemente):

1. ¿Cuáles son las ventajas del cambio propuesto? Responder esta pregunta te dará la motivación para cumplir el plan. Imagínate ya en esa meta y permítete sentir las sensaciones físicas del cambio. Esta clave corporal es una técnica muy potente para mantenerte motivado.

2. ¿Cuáles son las desventajas de no cambiar? Esto te dará el empuje necesario para activarte. Si la primera pregunta te ofrece una energía que “hala” desde el futuro, esta segunda te da una energía que “empuja” desde el presente.

3. ¿Cuáles son las desventajas de cambiar? Todo cambio, como lo has visto, supone un trabajo. Además, toda situación tiene aspectos positivos y negativos. Dejar explícitas las consecuencias negativas del cambio te dará información útil pues DEBES MINIMIZARLAS para lograr la meta planteada, para ser exitoso en tu proyecto.

4. ¿Cuáles son las ventajas de no cambiar? Se honesto contigo mismo. Si no has cambiado es porque hay beneficios asociados a tu situación actual. La comodidad es uno de los factores más comunes; también la idea irracional de que no vamos a tener éxito (claro, si no lo has hecho de la manera correcta ¿cómo ibas a tener éxito?). Esta es, quizás, la pregunta en la que más tengas que trabajar para desmontar todas esas resistencias al cambio. A fin de cuentas, no es que no puedas cambiar, es que por la razón que sea no quieres hacerlo.

Con el apoyo adecuado, la estrategia correcta y haciendo lo que tienes que hacer puedes alcanzar las metas que te propongas. Felices fiestas y feliz 2012.

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