Introducción
Los sueños son una herramienta muy útil en el curso de una psicoterapia. Algunos terapeutas los trabajan de a uno, quizás tomando aquel que surge después que la persona toma contacto con un tema crucial durante la terapia, o como resultado de sus vivencias del momento. Así, la persona puede decir “después de la última sesión tuve este sueño…” o también, “después de hablar con mi pareja soñe con…”, entre otras tantas posibilidades. Es esta cualidad, la de ser algo llamativo – una figura – lo que permite que se les incorpore durante las sesiones.
Sin embargo, los sueños pueden también ser una parte importante del proceso terapéutico. De hecho Lacan, psicoanalista famoso, decía que a los sueños, para tomarlos en serio, hay que tomarlos en serie. Desde esta aproximación, lo que nos interesa es ver el movimiento de los contenidos oníricos; la transformación que ocurre en los escenarios, los elementos constitutivos y las relaciones establecidas entre dichos elementos. De lo que se trata acá es de seguir el paso de este desplazamiento de la energía psíquica a través de sus manifestaciones concretas en el soñante.
Los sueños son muy valiosos como para sólo apostar por unos pocos durante la terapia. De hecho, son tan valiosos que algunos terapeutas hacen terapia con sueños, exclusivamente. Cuando esta aproximación predomina, se deja de lado la cronología diurna y se enfatiza en lo que ocurre mientras dormimos. Este es el caso de muchos analistas junguianos, quienes buscan las claves del funcionamiento de una persona en esos mensajes del inconsciente llamados sueños. Desde el inicio de la terapia se le pide a la persona que lleve un registro de su actividad onírica y luego la terapia consiste en identificar los símbolos para, a partir de allí, extraer los arquetipos que configuran la vida cotidiana.
En cualquiera de estas aproximaciones, la idea central es la misma, a saber, que los sueños condensan lo que está sucediendo en el mundo interno de la persona, mostrándonos sus dinámicas y patrones de comportamiento de una manera velada, simbólica. Por supuesto, nada de esto tiene que ver con las aproximaciones de la Nueva Era, donde se pretenden encontrar contenidos mágicos, esotéricos o adivinatorios. Acá la cosa es pragmática: los sueños se elaboran con restos diurnos, pero la mente selecciona aquellos elementos que, por asociación, le permiten expresar un mensaje, una idea latente que no es obvia para la conciencia.
En psicoterapia, este mensaje existencial, deseo reprimido o idea latente (dependiendo de la teoría que guíe al terapeuta) puede descifrarse de distintas formas. A veces consiste en un ejercicio intelectual, de asociación libre por parte del soñante o de amplificación por parte del terapeuta. En el primer caso, la persona dice lo que se le va ocurriendo acerca de los símbolos; en el segundo, es el terapeuta el que basa la interpretación en su conocimiento de simbología, un conocimiento que procede de la mitología, la antropología y las religiones comparadas.
El trabajo con sueños puede ser también vivencial. Acá se encuentra el abordaje que se hace desde la psicoterapia gestalt, donde la persona narra el sueño, guiado por el terapeuta, como si estuviese ocurriendo en el presente, como si de una realidad virtual se tratara. Usando hipnosis se puede ir un paso más allá, colocando a la persona de nuevo en el sueño y haciendo las exploraciones y modificaciones necesarias para ampliar los patrones de respuesta que los sueños dejan entrever.
En resumen, hay muchas formas de trabajar con los sueños.
El sueño de Paolo
Voy a aprovechar que una persona solicitó mis servicios como “intérprete de sueños” para mostrarles cómo funciona la cosa.
Paolo me escribe:
soñé que fui a una carnicería a comprar carnes rojas para mi casa, de la cual alimenté a unos perros, que posteriormente murieron envenenados con esa comida. Lo raro era que yo también consumía esas carnes y nada me pasaba. Estaba sorprendido.
Interesante.
Veamos los elementos del sueño:
- carnes rojas
- perros
- el soñante como protagonista
- la carne envenena a los perros pero no al soñante.
Usualmente, cuando el soñante aparece en el sueño, éste representa a la conciencia. Por otro lado, los perros y, en general, los animales representan los instintos, aquella parte más natural de la persona que sueña. La casa alude a la personalidad como un todo. Con esto vamos entendiendo que hay algo que compra y consume la conciencia que no es necesariamente bueno para la parte inconsciente. De manera que esa conciencia está, a la larga, envenenando al self, esa parte representa la totalidad de la persona.
Paolo ¿qué te estás metiendo en la mente que te está envenenando?
La carne roja es un símbolo interesante. Los seres humanos necesitamos proteínas, pero en nuestro entorno actual las carnes rojas no se consideran la mejor fuente; son consideradas tóxicas, especialmente por los vegetarianos y los veganos.
En este punto necesitaríamos la ayuda de Paolo para que nos diga qué de su vida cotidiana se está expresando bajo el símbolo “carne roja”. A falta de sus comentarios, me atrevo a explorar algunas opciones: decimos que “tiene carnita”, si es algo sustancioso. Esto nos da una pista para seguir por la línea de ¿qué será eso extra que atrae, agrada y distrae a la conciencia pero que es tóxico para el ser de Paolo? Resulta muy curioso porque, al menos a primera vista, podríamos decir que a los perros les gusta la carne roja. ¡No a éstos del sueño! De manera que el asunto crucial es que hay cosas que parecen lógicas – naturales – que no necesariamente lo son. Parece que alimentan, pero en realidad matan.
Con todo esto el mensaje ya se va volviendo claro: Paolo, hay algo que te parece bueno, sabroso, pero que a la larga no te beneficia; te hace infeliz y corta en seco tu potencial, te envenena. Ejemplos de cosas que tienen esta cualidad: los chismes, el resentimiento, la autocompasión y el drama en general. Pregúntate qué estás rumiando, qué estás disfrutando que te causa malestar.
Si tuviese que sintetizar estas ideas diría: Paolo, estás dejándote llevar por ideas preconcebidas que no necesariamente reflejan tus verdaderas necesidades del momento. Presta atención a lo que realmente necesitas y sigue esos instintos, antes que ese supuesto “sentido común” que no es más que la suma de expectativas sociales que no toman en cuenta las particularidades de cada quien. Hay gente que dice, por ejemplo, “un clavo saca otro clavo”. Eso es una estupidez y es un ejemplo de cómo algo tóxico para uno mismo, puede parecer bueno a una parte limitada, el ego herido.
Sin datos concretos, sólo puedo esbozar estas generalidades. En cualquier caso, estoy seguro que Paolo está recibiendo un mensaje útil.
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